Siria: ¿Próximo objetivo militar de EE.UU.?
 

Tras ser acusada de poseer armas de destrucción masiva y promover el terrorismo, Siria podría convertirse en el próximo blanco de EE.UU., si no en el terreno militar, al menos sí en el político, diplomático y económico.

Por Li Guofu

El autor es investigador asociado del Instituto de Estudios Internacionales de China

En una entrevista con un reportero libanés durante la guerra contra Irak, el presidente sirio Bashar el Asad afirmó que la agresión flagrante de EE.UU. y las tropas británicas sería derrotada, agregando que "si los designios estadounidense-británicos tienen éxito -- y dudamos que ello suceda -- se producirá entonces un estallido de resistencia popular árabe, que ya ha comenzado."

El Jeque Ahmed Kiftaro, el Gran Mufti de Siria, expresó por su parte: "todos los musulmanes tienen que utilizar todos los medios posibles para derrotar al enemigo, incluyendo operaciones de martirio contra los guerreros invasores." Llamó asimismo a todos los musulmanes a boicotear las mercancías estadounidenses y británicas.

Siria se ha mostrado aguerrida en su oposición a la guerra de Irak. Acusa abiertamente a Gran Bretaña y EE.UU. de violar la Carta de la ONU y el derecho internacional con la guerra, y ha exigido a las tropas aliadas a parar la invasión de Irak. La inesperada resistencia de las tropas iraquíes, que condujo a muertes y lesiones entre los soldados invasores a principios del conflicto, frustró los planes de una rápida victoria para la administración de Bush. El Secretario de Defensa de EE.UU., Donald Rumsfeld, bajo notable presión de la opinión pública, encontró una salida a su cólera en Siria, al alegar que esta había proporcionado armas, incluidos dispositivos de visión nocturna a Irak, y tomó una actitud liberal hacia los voluntarios árabes que se sumaron a la resistencia de las tropas iraquíes contra los efectivos extranjeros.

Después de la ocupación de Bagdad, EE.UU., impaciente por descubrir el lugar donde se ocultaba Sadam Husein y otros altos funcionarios de su gobierno, dio por descontado que Siria había acogido a miembros del gobierno iraquí y a sus armas de destrucción masiva. Los portavoces de la Casa Blanca precisaron que Siria es una nación marginal, y que ha estado incluida por mucho tiempo en la lista de naciones que promueven el terrorismo. Siria, dijeron, debe considerar la implicación de sus acciones. Rumsfeld incluso pidió al Departamento de Defensa diseñar planes para un ataque contra Siria. Las relaciones estadounidense-sirias han llegado a un punto álgido. El público no deja de preguntarse desde entonces si Siria se convertirá en el próximo objetivo militar de EE.UU.

Washington, empero, no tomará una acción militar precipitada contra Siria. De hecho, la visita del Secretaria de Estado estadounidense, Colin Powell, a Siria y la decisión de Damasco de prohibir la entrada a su territorio a iraquíes sin visas de entrada, son muestras de que la crisis se debilita. La comunidad internacional, incluyendo a Gran Bretaña, Francia y Rusia, es una fuerza positiva que ayuda a desmontar la crisis.

Gran Bretaña, aliado leal de EE.UU., ha mantenido buenas relaciones con Siria y se opondría a una guerra contra ella. A principios de este año, el presidente sirio Asad, visitó a Gran Bretaña con su esposa británica. Durante la visita, Asad y su esposa sostuvieron una charla amistosa con los Blairs, indicando una relación cercana. El primer ministro británico Tony Blair indicó que el presidente Bush nunca mencionó plan alguno de atacar a Siria, y reiteró que Siria no se convertirá en un blanco militar para EE.UU. y las tropas británicas. Para reparar las tensas relaciones, Gran Bretaña ha enviado a su Ministro de Asuntos Exteriores a Siria con la misión de persuadir al gobierno sirio de no acoger a criminales de guerra iraquíes que se encuentran en la lista negra de EE.UU.

Además, Siria ha mantenido buenas relaciones con los países europeos, especialmente con Francia, que fue su metrópoli colonial, y mantiene grandes intereses políticos y económicos en el país, además de buenas relaciones con el gobierno de Damasco. Francia expresó gran preocupación por el deterioro de las relaciones entre EE.UU. y Siria. El alto representante de la Unión Europea (UE) para la política extranjera y la seguridad, Javier Solana, exhortó a EE.UU. a atemperar su retórica contra Siria. Importante aliado de la ex Unión Soviética en el Medio Oriente, Siria sigue siendo parte de las consideraciones estratégicas de Rusia, que no se mantendría de brazos cruzados en un conflicto entre EE.UU. y Siria. Por lo tanto, Washington no puede darse el lujo de que empeoren sus relaciones con estos países con un ataque a Siria.

Por otra parte, otros países regionales, especialmente Irán, se han opuesto a las amenazas estadounidenses. El gobierno iraní indicó que Siria fue el único país árabe que apoyó a Irán en la guerra entre Irán e Irak, y que apoyaría a Siria si esta fuera invadida. Aunque más pequeña que Irak en tamaño y población, Siria tiene un ejército de más de 400.000 hombres, y su poderío militar es superior al de Irak, que ha sufrido 12 años de sanciones. EE.UU. podría hacer frente a mayores dificultades en una guerra contra Siria.

Para la Casa Blanca, la tarea más urgente es hacer de su victoria militar un logro político. Aunque sus fuerzas militares han desactivado la resistencia iraquí, la acogida que le ha dispensado el pueblo iraquí ha sido menos cálida que lo esperado. Mientras que la fuerza estadounidense presidía una reunión de los partidos iraquíes de oposición sobre la construcción de un nuevo gobierno, algunos partidos importantes rechazaron el proceso y decenas de miles de iraquíes protestaban contra la ocupación estadounidense. La dificultad que Washington encara actualmente para controlar la situación política es mayor que la de derrocar al régimen de Sadam Husein.

Aunque EE.UU. no adopte acción militar contra Siria, y Siria pueda adoptar algunas medidas para atenuar la tensión en sus relaciones con la superpotencia, las relaciones bilaterales sólo mejorarán con lentitud. La causa principal del ataque de EE.UU. contra Irak era intimidar a los terroristas y sus partidarios en el Medio Oriente. EE.UU. han nombrado a Siria como uno de los partidarios principales del terrorismo y han acusado al país de tener armas de destrucción masiva, especialmente biológicas y químicas. Después de derribar el gobierno iraquí, Siria podría convertirse en el blanco siguiente de EE.UU., aunque no militar, sí quizás político, diplomático y económico.

Israel ha desempeñado un papel provocador en el empeoramiento de las relaciones entre EE.UU. y Siria. En medio de las tensiones en las relaciones bilaterales entre Washington y Damasco, dos altos asistentes del primer ministro israelí Ariel Sharon visitaron EE.UU. y se pronunciaron porque Washington presione a Siria para que ésta deje de patrocinar a organizaciones extremistas tales como Hamas y Yijad, de Palestina, y Hizboláh, del Líbano, a las cuales Israel ve como amenazas al proceso de la paz. EE.UU. ha dicho a Israel que el primer blanco de la campaña norteamericana contra el terrorismo en la región será Hizboláh, y prometió detener la ayuda del gobierno sirio a los extremistas.

A la par que refuta las acusaciones de EE.UU., Siria ha tomado algunas medidas conciliatorias, tales como el cierre de la frontera entre Siria e Irak y la expulsión discreta de algunos iraquíes. Además, Siria también ha sometido formalmente una sugerencia a la ONU para crear una zona libre de Armas de Destrucción Masiva en el Medio Oriente, una decisión que apunta a Israel, que posee un conocido programa de armas nucleares. Los sirios y otros árabes sostienen que Hizboláh es una organización de liberación contra la ocupación israelí, no una organización terrorista. Desde que Siria perdió las Alturas de Golan en la guerra de 1967 en el Medio Oriente, considera que recobrar dichas elevaciones es una política básica del estado. Sin embargo, el poderío militar de Siria no es suficiente para enfrentar a los militares israelíes, de ahí que necesite mantener la presión sobre Tel Aviv con organizaciones como Hizboláh. Por tanto, hasta tanto no recupere el Golan, Siria no hará ninguna concesión en el tema de Hizboláh, uno de los opositores principales a EE.UU. en la región. Esta postura influenciará el desarrollo de las relaciones bilaterales.