G8: Poder disputado
 

Por Zan Jiefang

¿Reemplazará el G8 a las Naciones Unidas? Con la creciente influencia de las cumbres del G8 y el fracaso de la ONU en el intento de impedir a Estados Unidos lanzar la guerra contra Iraq, algunos expertos occidentales se hicieron a la idea de que el G8 sería una nueva base para el orden internacional. Ciertos analistas hasta aseveraron que la participación del Presidente chino Hu Jintao en el diálogo de líderes del Sur y el Norte realizado este mes es el resultado del debilitamiento del papel de la ONU.

Sin embargo, el jurado aún no está en su lugar y mucha gente sigue en desacuerdo con la predicción. El profesor asociado Zhang Haibin, del Departamento de Estudios Internacionales, Universidad de Beijing, dijo que la gente a través del mundo había puesto altas esperanzas en la ONU después de la Guerra Fría, con la expectativa de que la mayor organización mundial pudiera actuar en algo en sentido positivo. Por tanto, "lo que fue fuertemente golpeado por la guerra de Iraq no fue el status de la ONU, sino la precipitación de los deseos de la gente”, señaló Zhang.

Chu Shulong, rector del Instituto de Estudios Estratégicos, Universidad Tsinghua, dijo que el impacto de la guerra de Iraq en el papel de la ONU no tiene conexión directa con la actitud de China hacia el G8. Chu explicó que la ONU no es la única organización internacional en la que China ha tomado parte, aunque es la más importante. Mientras China mantiene una clara comprensión del papel de la ONU, no abandonará esta organización para juntarse al G8. Pero también es cierto que la guerra de Iraq impulsó a China a pensar en el cambio de la estructura mundial y a ajustar activamente su participación en el proceso de tal transición.

Los expertos de la opinión de que el G8 no amenaza el liderazgo de la ONU explican que el G8 no es una organización de carácter tan político sino un foro flojo de grandes países.

Hasta ahora, el G8 no ha sido una institución permanente y sus cumbres son conocidas como "conversaciones junto al hogar”. Estados Unidos es, de hecho, el líder del foro. Ya que este país emprendió la guerra en Iraq sin la aprobación de la ONU, por supuesto podrá tomar cualquier acción unilateral sin la aprobación del G8. En otras palabras, los asuntos internacionales que no pueden resolverse en el Consejo de Seguridad de la ONU se arreglarán probablemente por medio del mecanismo del G8.

Las contradicciones en el seno del G8 no son menos que las existentes en la ONU. En el proceso de paz del Oriente Medio, el G8 ha puesto el asunto en el tope de la agenda de cada cumbre y ha hecho varias resoluciones y declaraciones, pero no obstante las cuales, la búsqueda de soluciones reales pareció ser infructuosa.

El PIB del G8 representa el 68 por ciento del total mundial, dado que Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, Francia e Italia son los países más ricos. Visto a la larga, las cumbres del G8 se han enfocado en la situación económica mundial, la cooperación económica Norte-Sur, la protección medioambiental, la prevención y tratamiento de enfermedades y otros problemas globales. Desde la cumbre de 1994 celebrada en Italia hasta la de 2002 en Canadá, los países del G8 emitieron varios anuncios sobre la ayuda a los países africanos y la reducción de la deuda para los países más pobres. Pero todas estas resoluciones quedaron sólo en el papel, sin que se diera un paso real.

A causa de los problemas domésticos en los países miembros, las discusiones del G8 acerca de la política macroeconómica y la cooperación en el comercio, la información, la energía y otros campos dentro del grupo terminaron siempre sin resultados. La realidad es que cuando los dirigentes de los miembros del G8 se sientan a negociar a la mesa, las guerras comerciales tienden a escalarse en realidad.

En el mundo hay cerca de 200 países, así que no importa cuan poderoso sea el G8, éste no puede representar y reflejar los deseos y beneficios de la mayoría de los países. Comparado con ello, los Estados miembros de la ONU se han incrementado de 24 a 192 desde la fundación de la organización en octubre de 1945, y los asuntos que esta organización atiende cubre prácticamente todos los aspectos de la vida humana.

Nadie negará la necesidad de reforma de la ONU, pero los hechos también han probado que ninguna organización internacional puede reemplazar a la ONU en este momento. Se deberán fortalecer unas relaciones apropiadas entre el G8 y la ONU mediante el fortalecimiento de la cooperación y el acercamiento mutuo.

El G8 ha evolucionado de un mecanismo de reuniones cumbre de siete países occidentales. En 1975, el Presidente francés Valery Giscard d'Estaing invitó a los dirigentes de Alemania, Japón, Inglaterra, Estados Unidos e Italia a una reunión en el castillo Rambouillet, cerca de París. En opinión del mandatario francés, el grupo era un círculo muy pequeño. La idea se encaminaba a discutir de manera informal los asuntos mundiales del día, centrados en la crisis petrolera, las tasas de cambio y la recuperación económica. Los líderes decidieron hacer anual la reunión e invitó a Canadá a unirse a ellos para formar el G7 en 1976. Rusia se unió oficialmente al grupo en la Cumbre de 1998, realizada en Birmingham, de ahí la conversión del grupo en el G8.

Para expandir su influencia en los asuntos internacionales, el G8 ha intensificado de continuo la construcción de su mecanismo y la capacidad de coordinación entre los miembros y expandió el alcance de sus tópicos según el cambio de la situación internacional. En la actualidad, la conferencia del G8 se ha desarrollado y devenido un sistema de múltiples niveles, incluyendo la cumbre y las reuniones ministeriales de finanzas, banca, trabajo, justicia, asuntos internos, comercio y energía, con discusiones en torno a la economía, la política y la seguridad (antiterrorismo y la no proliferación).

Aunque el G8 es visto a veces como omnipotente, ha sido criticado de inútil porque carece de capacidad envidiable para hacer decisiones. Pero a pesar de todo, juega un papel real e importante, ya que posee una enorme capacidad de cooperación y conducción y que una buena comprensión entre los miembros del G8 es vital para el trabajo de las organizaciones internacionales principales.

Los miembros del G8 están cada vez más conscientes de la necesidad de acelerar su diálogo con otros países, grupos de países e instituciones, y sobre todo con los países emergentes y los menos desarrollados. He aquí la razón por la cual los representantes de estas naciones son ahora invitados regularmente a las cumbres del G8.