¿Quién le teme al Renminbi?
 

Por Zhang Rouwu

Varias encuestas recientes entre ciudadanos chinos arrojan un notable rechazo a las imputaciones que contra la actual tasa de cambio del Renminbi frente al dólar se hacen en ciertos círculos extranjeros.

Sendos estudios de opinión pública recogieron los pareceres de más de 25.000 chinos, quienes en su mayoría cuestionaron las razones detrás de las mencionadas críticas, que se han arraigado en especial en sectores económicos y políticos de EE.UU. y Japón.

En el caso norteamericano, la Coalición por un Dólar Seguro, entidad que acoge a importantes intereses manufactureros, ha llevado la voz cantante en este sentido, solicitando incluso a la Casa Blanca que imponga sanciones comerciales a China si ésta no reajusta el valor de su divisa hasta dejar de representar una amenaza para los impugnadores.

Situación similar se da en Japón. Sus políticos conservadores, quienes se muestran remisos para admitir los daños que para China representó la invasión militar nipona previa a la Segunda Guerra Mundial, no han vacilado sin embargo en sumarse a la campaña anti RMB, argumentando que gracias a la tasa de marras todo lo que se produce en China sale barato. China, afirman, es la causa principal de la actual deflación mundial.

Conspiración internacional

Tales acusaciones han despertado la suspicacia y el amor patrio en muchos chinos. Un total de 77,64% de los 11.000 encuestados en uno de los estudios plantean que se trata de una “conspiración” contra su país, mientras que en la pesquisa llevada a cabo por el mayor portal electrónico chino, Sina.com, de los 17.000 interrogados 35,5% consideran que se debe mantener la actual tasa. Para el 23,85% de ellos, si se incrementara el valor del RMB, ello sólo debe ocurrir como parte de un lento proceso.

Dando respuesta a la ojeriza nipona contra el yuan, un análisis del diario China Youth News consideró que “los políticos japoneses son expertos en arruinar los intereses de sus vecinos”. En opinión de la publicación china International Finance News, los críticos del RMB no persiguen otra cosa que acabar con el único destello de luz en el lúgubre panorama económico global.

Esta manía de culpar a China cada año por los problemas de Japón se deriva de la noción de ese país de que su acceso a la competitividad en el mercado global está emparentada con un aumento en el valor de las monedas de otras naciones. Un mayor valor del RMB, afirma el académico chino Jiang Yuechun, equivale a una devaluación del yen, en especial en lo que concierne a sus exportaciones a EE.UU.

A este tenor, se afirma en medios de prensa, sin confirmación oficial, que el Banco Popular de China, entidad financiera central, y el Ministerio de Comercio, realizan reuniones urgentes para dotar al Gobierno Central de estrategias que permitan enfrentar a los críticos del yuan.

Oferta y demanda

Las opiniones captadas en el país entre personas vinculadas a las finanzas se inclinan a descartar un inmediato aumento del valor del yuan. Un funcionario no identificado del banco central dijo a la prensa que tal posibilidad “sería una pesadilla peor que todas las sanciones de otros países juntas”. La situación doméstica no lo permite, aseveró.

En sentido similar se pronunció un gerente del Fondo de EE.UU. residente en Hong Kong, quien solicitó el anonimato, al decir a Beijing Informa que “las políticas por sí mismas no pueden generar un cambio brusco si no existen las condiciones de mercado”, agregando que en la actualidad la situación oferta-demanda parece ser muy favorable para China, ante la presión alcista que reciben el RMB y muchos activos denominados en RMB, como en el caso de los bonos estatales de China.

Para Gao Tiejun, de la Cía. Ltda. de Valores Datong, los bonos en RMB resultan más atractivos para los recién aprobados inversionistas institucionales extranjeros calificados (IIEC) que las acciones corporativas.

Con el gran flujo de inversión extranjera directa (IED) que ha entrado a China en los últimos años, más temprano que tarde habrá en el país una capacidad manufacturera adicional, y ante esos cambios, como señala el gerente de HK, “las tasas cambiarias no podrán quedarse muy a la zaga. Una tasa de cambio es más real y útil a la economía cuando está más próxima al esquema demanda-oferta”.

Reforma bancaria

De tal suerte, lo que importa no es si la tasa debe cambiar o no, sino cómo hacerlo. Con una China que atraviesa por la infancia de su reforma bancaria, una liberalización sin frenos resulta riesgosa, añade el gerente, haciéndose eco de los reparos de numerosos especialistas locales, para los cuales la prioridad de esta época debe estar en completar la reforma y librarse de los bancarios corruptos y los activos improductivos. Y ponen de ejemplo a Japón, donde, dicen, la incompetencia de sus políticos para resolver los problemas de los bancos condujo al país al estado recesivo que sufre desde hace más de una década.

El gerente entrevistado coincide en la importancia de barrer con la corrupción como requisito “sine qua non” para hacer avanzar la reforma, la cual, a su juicio, no ha hecho más que completar su parte más sencilla en China. El país, indica, no puede darse el lujo por otra parte de mantener un ritmo lento en este sentido. “Lo cierto es que cuando se elija al próximo Presidente de EE.UU., acota, habrá un clamor renovado por la reevaluación del RMB”.

Lo dicho deja a China con poco tiempo para finalizar el segmento más peliagudo de su reforma bancaria de ahora a 2008. Se precisa reconstruir prácticamente la industria en pleno, crear bancos que se preocupen de sus clientes, sean responsables por sus transacciones, capaces de afrontar crisis y de competir y generar ganancias. Queda por ver si China lo logrará.

Antes y ahora

En 1989, cuando muchos vecinos de China quedaron atrapados por la debacle financiera, y el sistema estatal bancario sufría su peor crisis de activos improductivos, pulularon rumores sobre el colapso del RMB, de lo cual se hicieron eco algunos respetados periódicos de la región.

Desde entonces ha llovido mucho, y hoy china ha acelerado su desarrollo y atrae unos $50.000 millones en IED cada año. Además, el incremento de proyectos manufactureros foráneos en e la cuenca del río Yangtsé y el delta del río de las Perlas ha redundado en un aseguramiento del nivel competitivo en otros países para productos hechos en China. Pero a pesar de ello, afirma la Administración Estatal de Estadística (AEE), son pocas las mercancías de este tipo, si es que hay alguna capaz de competir con el producto japonés en cuanto a calidad.

Súmese a ello que China vive hoy presionada por más de 100 millones de subempleados –300 millones según otros cálculos-- en el campo, y 10 millones de desempleados en las ciudades, que quedarán en total desamparo a menos que el país obtenga una sustancial entrada de IED.

¿Por qué es competitiva China?

Con tal panorama macroeconómico de fondo, concuerdan los economistas chinos, habrá una constante corriente de buscadores de empleos, que serán escasos dado el nivel de competencia en el mercado. Por consiguiente, se augura también la permanencia por un buen tiempo de mercancías chinas baratas en el mercado. Una situación que, de acuerdo con Justin Yifu Lin, profesor de conomía en la Universidad de Pekín, no tiene vuelta atrás, como no se puede evitar tampoco que Francia produzca mucho vino, o Arabia Saudita mucho petróleo.

Por otra parte, explica Lin, existen áreas de trabajo intensivo con un margen ínfimo de ganancias, por lo que ningún empresario de país desarrollado querrá involucrarse en el mismo. Incluso si el trabajador chino deja de hacer zapatillas deportivas para los jóvenes estadounidenses y entrega su puesto al empresario nipón, lo más probable es que no haya un cambio significativo, y que el japonés, en el mejor de los casos, se limite a trasladar su línea de producción a China, para producir a menor coste, por que, después de todo, preguntan los entendidos, ¿quién se pone a discutir con el mercado?