China y Gran Bretaña: ejemplo de cooperación integral

 

por Chen Zhirui

El autor es investigador asociado del Instituto de Estudios Europeos de la Academia de Ciencias Sociales de China.

Los Blairs se sienten atraídos por las figuras de arcilla exhibidas en el Museo Nacional de China. Hu Haixin

El primer ministro británico Tony Blair inició una visita oficial de tres días a China el 20 de julio -- un viaje programado originalmente para abril. La guerra contra Irak significó una demora para el viaje a China, según un diplomático británico en Beijing, pues el primer ministro no podría permanecer en China mientras su mente estaba en Irak.

Blair finalmente viajó, lo que indica un relajamiento en las tensiones que generó la guerra. Aunque el primer ministro hace frente a una situación de crisis de credibilidad en su país, vinculada a las supuestas falsedades de inteligencia militar con que se intentó justificar los ataques a Bagdad, decidió venir de cualquier modo y no demorar más el viaje, consciente de la trascendencia de su desplazamiento a China para ambos países.

Al comentar sobre las relaciones chino-británicas, Jiang Zeming, presidente de la Comisión Militar Central del Partido Comunista de China (CMCPCCh), dijo que los actuales lazos bilaterales son mejores que en cualquier otro período previo, en cuanto a profundidad y alcance, además de demostrar una vitalidad sin precedentes y perspectivas brillantes. En su charla con Blair, el primer ministro Wen Jiabao expuso en cuatro puntos las expectativas con respecto al desarrollo futuro de las relaciones chino-británicas, con las cuales estuvo de total acuerdo el primer ministro británico:

· Continuar manteniendo el ímpetu de los contactos de alto nivel y establecer y mejorar los mecanismos estratégicos de diálogo y consulta;

· Explorar y ampliar la cooperación económica y comercial para ayudar a las empresas pequeñas y de tamaño mediano a consolidar los intercambios, como forma de alentar a las compañías británicas a invertir en los proyectos de desarrollo en el centro y el oeste de China, y aumentar el volumen del comercio bilateral de los actuales $10.000 millones a $15.000 millones en los próximos tres a cinco años.

· Promover una mayor cooperación en las esferas cultural y educativa y ampliar la comprensión y confianza mutuas entre ambos pueblos; y

· Resolver las diferencias entre ambas partes por medio del diálogo.

Aunque estas propuestas cubren casi todos los campos, los intercambios económicos y culturales bilaterales deben recibir atención especial, partiendo del respeto y la igualdad mutuos, ampliando el consenso político y construyendo la confianza política en el otro, pues es sobre estos presupuestos que descansan las voluntades e intereses básicos de ambos pueblos. También será una opción necesaria para ambos países desde una perspectiva estratégica y desde una visión a largo plazo, que resulte beneficiosa para la paz, la estabilidad y el desarrollo mundiales.

Durante su visita, Blair intercambió puntos de vista con los líderes chinos sobre temas regionales e internacionales y otros de preocupación mutua, alcanzando consenso y entendimiento amplios. El principal objetivo de la visita de Blair era promover y elevar el nivel de las relaciones económicas y culturales. Con tal fin se reunió con su homólogo chino y empresarios británicos, con los cuales presenció la firma de un proyecto de empresas a riesgo compartido que apunta a reagrupar la terminal de contenedores Qianwan, del puerto de Qingdao, en el cual la cía. Británica P&O, un importante conglomerado logístico internacional dedicado al transporte, es el segundo mayor accionista.

El primer ministro británico sostuvo una charla con Liu Qi, alcalde de Beijing y presidente del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de 2008 en Beijing, sobre la labor de solicitud y los preparativos de la capital china para los juegos. El gobierno británico ha anunciado las aspiraciones de Londres de acoger las Olimpiadas de 2012. Blair se personó en la Universidad Qinghua y habló con los profesores y estudiantes en una atmósfera distendida. Además de Beijing, Blair también visitó Shanghai y Hong-Kong, dos de las metrópolis industriales del país y principales emporios comerciales chinos.

El primer ministro y su esposa también visitaron una muestra escultórica en el Museo Nacional de China, donde se exhibieron casi 200.000 figuras pequeñas de arcilla, hechas por unos 300 residentes del distrito de Huadu, en el nordeste de Guangzhou, capital de la provincia de Guangdong, en el sur de China. El trabajo fue realizado por artistas de todas las edades en enero de 2003, bajo la dirección del artista británico Antony Gormley. La exposición, titulada “Campo asiático,” es un componente importante de la iniciativa “Piensa en británico,” una enorme campaña organizada por el Consejo Británico y el gobierno de Gran Bretaña, para traer lo mejor de la originalidad, la creatividad y la innovación británicas a China este año, dijo un funcionario de la embajada de ese país aquí. Desde abril de 2003, Gran Bretaña ha llevado a cabo varias importantes actividades en Beijing, Shanghai, Guangzhou y Chongqing, con el objetivo de hacer conocer al pueblo chino, los jóvenes en especial, la vida, la tecnología, el ambiente empresarial y otras facetas de la Gran Bretaña moderna. Se espera que la visita de Blair promueva en gran medida la actividad.

China y Gran Bretaña establecieron relaciones diplomáticas hace 31 años. Desde entonces, los lazos políticos han ido en ascenso continuado mediante esfuerzos de ambas partes, a pesar de varias dificultades y desafíos. La resolución pacífica de la cuestión de Hong Kong en 1997 llevó los lazos bilaterales a una nueva era.

Hace seis años, el entonces primer ministro chino Zhu Rongji y Blair intercambiaron visitas, momento en que se pronunciaron por establecer una asociación chino-británica integral, que fije la dirección del desarrollo futuro de las relaciones bilaterales.

La visita del ex presidente chino Jiang Zemin a Gran Bretaña hace cinco años, la primera vez en la historia que un jefe de estado chino visitaba el país, significó una nueva fase de desarrollo integral para las relaciones bilaterales.

A la par que se profundiza el diálogo político de diversos niveles, China y Gran Bretaña intensifican las consultas sobre asuntos internacionales, consolidando la comprensión y la confianza mutuas. La construcción de la confianza política mutua facilita la cooperación en otros campos, especialmente en la economía y la cultura. En los últimos cinco años, el volumen comercial bilateral y la inversión de Gran Bretaña en China se duplicaron y rompieron el récord de $10.000 millones. Actualmente, Gran Bretaña es el segundo mayor socio comercial de China en la Unión Europea (UE) y su inversión en China se sitúa a la cabeza entre los países de la UE. Los dos países también alcanzaron progresos positivos en la judicatura, la protección del medio ambiente, la educación y otros campos.

Los dos países han sostenido frecuentes intercambios de personal. En 2001, el número de británicos que viajaron a China superó los 300.000. Más de 20.000 estudiantes chinos han estudiado en Gran Bretaña, la mayor cifra de estudiantes extranjeros en Gran Bretaña. Además, los dos países están adoptando medidas para establecer centros culturales en cada país. De tal modo se han sentado bases sólidas para el desarrollo adicional de las relaciones chino-británicas.

Teniendo como telón de fondo la perspectiva de la globalización económica después de la guerra fría, se han intensificado la interdependencia y la competencia entre países. La confrontación y la interrelación entre las diversas civilizaciones y culturas se han sucedido de manera alterna, mientras que el terrorismo, los daños al medio ambiente y otros problemas globales se hicieron más prominentes. El punto focal de la diplomacia de las grandes potencias se ha desplazado a las áreas de la economía y la cultura. Desde una perspectiva a largo plazo, la necesidad de ampliar la cooperación mutuamente beneficiosa y los intercambios culturales entre todos los países no cambiará debido a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos y la guerra contra Irak, junto a otros acontecimientos que han distraído la atención mundial de modo provisional. La visita de Blair a China y la profundización de la cooperación económica y cultural chino-británica es prueba fehaciente de lo afirmado. Es posible por tanto afirmar que con esta visita, China y Gran Bretaña han sentado un buen ejemplo de cooperación integral ante el mundo.