Hablando en Plata
 

Por Zan Jifang, Xiao Feng y Wang Yong

En fecha reciente, Estados Unidos y Japón han aumentado sus presiones para que China revalorice su moneda. Según sus argumentos, un Renminbi con un valor de cambio más bajo ha generado la desaceleración, e incluso deflación de sus economías. Aunque la retórica de ambos países se disfraza de términos económicos, no logra ocultar el matiz político que lleva a flor de piel. Es obvio que Silicon Valley y Wall Street no se recuperarán aunque China disminuya sus exportaciones de zapatos y guantes.

¿Cuál es entonces el verdadero sustento económico que justifica una nueva moneda china? Consideramos que este tema tiene más repercusiones para la propia economía de China que lo que podría tener para la de otros países.

China nunca ha anunciado la adopción de una tasa fija con respecto al dólar de EE.UU. China se adhirió a la flotación controlada en 1994. El país no disminuyó los rangos de fluctuación hasta 1997, para disipar los temores globales sobre una posible devaluación del Renminbi. La cuestión ahora es si China debe restaurar los viejos rangos de fluctuación, por ejemplo, de 8.7 yuanes por dólar a 8.1 yuanes por dólar, como ocurrió de 1994 a 1997.

Zhou Xiaochuan, presidente del Banco Popular de China, banco central, dice con firmeza que no es hora de abrazar ese rango amplio de nuevo, pero no explica si serían aceptables rangos más angostos.

A continuación, dos estudiosos chinos, que incluso pueden ofrecer puntos de vista encontrados, pueden ayudarnos a entender porqué China debe o no revalorizar su moneda. Ambos convienen en que esa nueva evaluación es ante todo una decisión soberana para China, y que no habrá revalorización drástica alguna, pero mientras que uno de los expertos descarta la revaluación de cualquier tipo en la actualidad, el otro favorece una revalorización marginal.

¿Debe revalorizarse el Renminbi?

Yuan Zhen, investigador del Instituto de Estudios sobre Estados Unidos, de la Academia de Ciencias Sociales de China (ACSCh), afirma a Beijing Informa que “China no debe precipitarse a revalorizar su moneda”. Sin embargo, Yu Yongding, director del Instituto de Economía y Política Mundiales de la ACSCh, dice que no habrá daño para la economía de China si el Renminbi se revaloriza en un pequeño margen.

Yuan advierte que si China cede a la creciente presión sobre el Renminbi, podría quedar sujeta en el futuro cercano a “riesgos políticos y económicos imprevisibles, incluso al desorden social”. El analista se refiere a las pérdidas en que se incurriría en tal caso a consecuencia de una reducción en las exportaciones y la inversión, sumados a un mayor desempleo.

Yu estima que el problema del cambio del Renminbi no es tan urgente como lo fue en 1997, cuando estalló la crisis financiera asiática. “Siempre y cuando se trate de un margen pequeño, la revaluación del Renminbi tendrá un limitado impacto sobre la economía china”. Yu no comulga con las opiniones extremas de que el Renminbi no se debe revalorizar. Según estas opiniones, una nueva apreciación del Renminbi constituirá un rudo golpe para el débil sistema financiero de China, así como para sus exportaciones.

¿Colapsarán los bancos?

Yuan dice que el sector financiero de China es propenso a los riesgos. “La adopción sin escrúpulos de una flotación libre conducirá a resultado imprevisible”. Yu concuerda en que los bancos chinos están sobrecargados de deudas incobrables. Pero añade que una amplia devaluación del Renminbi podría originar una crisis financiera. Esta es la razón por la cual China decidió no devaluar el Renminbi entre 1997 y 1998. “Sin embargo, la revalorización del Renminbi (con un margen limitado) no tiene porqué socavar el sistema financiero", observa. “La creciente presión sobre el Renminbi puede de hecho conducir a la reforma bancaria en China”.

¿Disminuirán las exportaciones?

Para Yuan, la contracción de exportaciones será inevitable una vez que se haya revalorizado el Renminbi. Pero Yu lo niega, y sostiene su afirmación con tres razones, a saber: primera, el comercio de procesamiento es la forma principal de exportación de China. Una característica del comercio de procesamiento es que buena parte de materias primas y materiales intermedios son importados. Con la revalorización del Renminbi, los precios reducidos de las importaciones compensarán la baja en los precios de las exportaciones. La nueva reapreciación marginal del Renminbi no empeorará gravemente el margen de obtención de beneficios de las empresas procesadoras para la exportación.

En segundo lugar, la elasticidad de los precios de la mayoría de las exportaciones chinas es baja. Es decir, un cambio reducido de los precios de las exportaciones chinas no causará un cambio drástico en la demanda del consumidor. Siempre y cuando se mantenga en escala reducida el margen de revalorización, no habrá deterioro en la balanza comercial internacional de China.

Tercera, puede que incluso un déficit comercial no sea mala noticia en sí mismo. Si el déficit resulta de una inversión eficiente y bien controlada, ello será positivo para la economía.

¿Aumentarán los costos de mano de obra?

Un resultado natural de la revalorización de la moneda sería el incremento en el coste de la mano de obra china. Un yuan más caro tendrá efecto inevitable para las empresas de capital estadounidense en China. “Estas empresas estadounidenses se oponen claramente a la revalorización del Renminbi, porque aumentaría el coste de su fuerza laboral”, explica Yuan.

Yu ve el tema desde otra perspectiva. No niega que los costes de la fuerza laboral se incrementarán, pero se limita a añadir que solamente las empresas realmente eficientes “no temen a la revalorización”.

La revalorización puede sacar a algunas empresas ineficaces del mercado, lo que podría hacer disminuir la reñida competencia entre las firmas chinas en el mercado mundial”, dice. Por otra parte, una revalorización del Renminbi puede aumentar el poder adquisitivo de las empresas chinas cuando de la importación de tecnología y productos avanzados se trata. “A largo plazo, la revalorización adecuada del Renminbi ayudará al mejoramiento de las normas de tecnológicas de las empresas”.

¿Un balde de agua fría sobre el “dinero caliente”?

“De materializarse la actual expectativa generalizada sobre un aumento en el valor de la moneda china, se podría producir un flujo de “dinero caliente” hacia China para la especulación”. advierte Yuan, y evoca a seguido las lecciones aprendidas por muchos países del sudeste asiático en 1997. “Hasta algunos economistas estadounidenses y del Banco Mundial coinciden en que la revaluación del Renminbi en este momento resulta arriesgada”, afirma. “El Banco Mundial advierte claramente que Renminbi no debe incrementar su valor antes de que China profundice su reforma financiera y solucione el problema de la pobreza”.

A juicio de Yu, la aprensión por el “dinero caliente” no está bien justificada. En ese sentido indica: “Los inversionistas globales suelen afirmar que el Renminbi está siendo subvalorado entre un 20% a un 30%. Dichos inversionistas no cambiarán sus opiniones porque anunciemos que no habrá revalorización del Renminbi. Únicamente una revocación en el estado de la balanza comercial internacional de China convencerá a los inversionistas sobre la necesidad de no aplicar la revalorización”.

Yu calcula que resulta improbable que una nueva revalorización marginal consolide la pugna de los inversionistas por un Renminbi más fuerte. “En el peor de los casos, es decir, bajo una constante presión, las autoridades monetarias chinas todavía tendrán muchas cartas que jugar para contener el capital especulativo, como podría ser una considerable y única revalorización del Renminbi”.

Citas de Yuan Zhen y de Yu Yongding.

Yuan Zhen: “Una adopción sin escrúpulos de una fluctuación libre conducirá a resultados impredecibles”.

Yu Yongding: “Siempre y cuando el margen sea pequeño, la revalorización del Renminbi tendrá un impacto limitado para la a economía china”.