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“Me mato trabajando de lunes a viernes y deseo gastar
lo que gano en el fin de semana”.
Por Tan Wei
El día de Año Nuevo, los grandes almacenes y supermercados
ofrecen grandes descuentos para atraer a la clientela animada por
la colorida atmósfera de los centros comerciales. Uno de
estos sitios es el Centro Comercial por Departamentos de Chungyou,
en el siempre bullicioso barrio beijinés de Xidan. Y en esta
tienda encontramos a Li Yi y sus amigos, deseosos de gastar su dinero
para organizar una fiesta de fin de semana.
Li
Yi es funcionario en la Oficina de Finanzas del distrito Dongcheng
de Beijing, con un salario mensual como de recién graduado
universitario de 1.500 yuanes ($181,12). Pero el dinero en efectivo
es apenas una fracción de sus ingresos reales. Él
recibe toda clases de subsidios de bienestar y primas ocultas en
servicios de consumo, privilegio ausente en otros puestos laborales,
por lo que su sueldo total dista de ser magro. Tras varios aumentos,
los salarios de los empleados públicos chinos han quedado
en la categoría media a alta.
“Los sueldos de los servidores públicos no son muy
altos, pero también su nivel de gastos es menor a otros sectores”,
afirma Li Yi. Además de su sueldo mensual, él recibe
subsidios cada mes que permiten que su renta neta exceda los 2.000
yuanes ($241,55) al mes. Al mismo tiempo, la oficina también
lo entrega bienes diarios como parte de su subsidio de bienestar,
lo que le ayuda a ahorrar.
Li Yi trabaja de 9 de la mañana a 5 de la tarde, de lunes
a viernes, y solamente tiene libres los fines de semana.
Los fines de semana, Li prefiere reunirse con sus amigos para charlar
en casa de algunos de ellos, o en sitios donde pueden hacer fiestas,
lo cual hacen compartiendo los gastos entre todos. Como promedio,
cada uno desembolsa unos 300 yuanes (cerca de $37) en dichas ocasiones.
Casi todo el sueldo se le va en diversiones de fines de semana.
“Me mato trabajando de lunes a viernes y deseo gastar el dinero
ganado en el fin de semana”, afirma.
“Aunque el trabajo de funcionario es estable, también
siento la presión de la competencia”. Cuando creció
su carga de trabajo comprendió que lo aprendido en la universidad
no le bastaba. “Este año espero solicitar un curso
de posgrado por horas para mejorar mi formación y hacerme
más competitivo”. Un curso de posgrado cuesta más
de 20.000 yuanes ($2.415,46) al año, pero Li piensa que se
trata de una inversión a largo plazo que vale la pena asumir.
En 2004, las fiestas de fin de semana seguirán siendo parte
de la vida de Li Yi. “Mis amigos y yo hemos vivido en ciudades
durante mucho tiempo y estamos hastiados del concreto. Esperamos
utilizar un cambio de ambiente para relajarnos”, confiesa.
Las salidas a las afueras de la ciudad nos parecen atractivas, sobre
todo ahora que recién empezamos a trabajar y ganamos poco”.
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