A la espera de tiempos mejores
 

El 2003 ha sido un año de desarrollo económico asordinado para la Unión Europea, pero los europeos ponen sus esperanzas en un mañana mejor

Todo apunta a que las exportaciones europeas, especialmente las provenientes de la zona del euro, experimentarán un alza considerable y se convertirán en el motor impulsor de la economía de Europa en su conjunto

Por ZHAO JUNJIE

(El autor es investigador de la Academia de Ciencias Sociales de China)

Por años, la economía de Europa se ha mantenido deprimida y estancada. En 2003, hubo pocas muestras de recuperación, de lo cual dieron fe la necesidad reiterada de reajustar los pronósticos ante la imposibilidad de crecer, mientras aumentaba en gran medida la cotización del euro, se contraían los gastos del consumidor y caía la inversión.

A principios de 2003, la Comisión de las Comunidades Europeas y el Banco Central Europeo pronosticaron con cierta reserva que la economía europea sería testigo de una recuperación durante el año. Pero Pedro Solbes, comisionado europeo a cargo de Asuntos Económicos y Monetarios, dijo con posterioridad que las predicciones de un alza económica de 1,8 por ciento para la zona del euro eran “poco realistas” debido a la guerra en Irak y los desastres naturales ocurridos en 2003. Por consiguiente, Solbes redujo las expectativas de crecimiento a 1 por ciento, y después a 0,5 por ciento.

Según la Oficina de Estadística de la Unión Europea, el PIB de los 12 países de la zona del euros en el tercer trimestre de 2003 creció en 0,4 por ciento con respecto a la suma lograda en el segundo trimestre. Pero la cifra para el segundo trimestre se mantuvo por debajo del 0,1 por ciento con respecto al primer trimestre. Las exportaciones de estos países en octubre fue de 97.400 millones de euros, mientras que las importaciones obtuvieron 87.700 millones de euros, ambos inferiores a los logrados en iguales períodos del año previo. El aumento del PIB de los 15 Estados miembros de la UE se estimó en solamente 0,8 por ciento en 2003, en tanto en la zona del euro el PIB fue de apenas 0,4 por ciento.

El decepcionante crecimiento económico de la UE en 2003 tiene varias explicaciones. En primer lugar hay que situar la guerra que EE.UU. desató contra Irak. El ministro de Hacienda alemán, Hans Eichel, se quejó de que las hostilidades contra Irak pusieron freno al lento desarrollo de la economía en la zona del euro. Con excepción de Gran Bretaña, los otros miembros de la EU dependen en gran medida de las importaciones petroleras, con un índice promedio de dependencia en este rubro del 70 por ciento. La guerra contra Irak otorgó a EE.UU. muchas opciones estratégicas, pero la mayoría de los países europeos no se beneficiaron en este sentido. Esto fue especialmente cierto para Francia y Alemania, los dos países del área que con mayor ahínco se opusieron a la guerra.

En segundo lugar, las severas sequías causadas por la ola de calor que afectó a Europa en el verano de 2003 se tradujeron en fuertes reducciones de la producción agrícola y un aumento en el gasto de la Comisión de las Comunidades Europeas para la agricultura. La sequía también incrementó la carga financiera de los países afectados, dando por resultado la subida de su déficit fiscal.

Tercero, el cambio del euro contra el dólar de EE.UU. alcanzó una cifra récord en 2003, cuando aumentó de 1:1,03 al principio del año a 1:1,20. Tal paridad exacerbó la depresión, limitando las exportaciones de los países europeos, conduciendo a una reducción en los gastos e inversiones del consumidor. El euro fuerte también afectó la afluencia de capital internacional y la competitividad de Europa.

Pero la crisis económica de Europa no sólo obedeció a estas tres razones. Los tres años consecutivos de estancamiento regional evidencian un serio desequilibrio en la estructura económica de Europa -- un problema que no se resuelve de la noche a la mañana.

Vale la pena mencionar que la economía de EE.UU. experimentó una notable recuperación en 2003, a pesar de una baja en los años previos. El crecimiento y la recuperación sanos obedecen en parte a los estímulos económicos generados por las guerras que la administración de Bush ha desatado contra otros países. Pero igualmente importante ha sido el espaldarazo brindado por los elementos favorables de la estructura económica de EE.UU. Estos elementos incluyen principalmente la fuerza de la nueva economía, las industrias altamente dinámicas de alta tecnología, la entrada sostenida de la inversión directa y el creciente gasto en el consumo. El conjunto de estos elementos es justo lo que necesita Europa. La recuperación sólo tendrá lugar cuando se incremente la demanda interna, los inversionistas pongan los ojos en Europa y se genere una nueva economía llena de vitalidad.

Es posible que la economía europea vea mejores tiempos en 2004. La Comisión de Comunidades Europeas y el Banco Central Europeo han ofrecido un pronóstico optimista, con la confianza de que el PIB de la UE aumentará en más de un uno por ciento en 2003. Según el informe del Banco Central Europeo en diciembre, a pesar de los efectos del aumento en la cotización del euro con el dólar, el desarrollo económico en la zona del euro podría alcanzar de 1,1 a 2,1 por ciento en 2004.

Esta predicción optimista es creíble, si se considera que el desempeño económico de Europa está muy vinculado al de EE.UU. y a las economías mundiales. Se espera que la mejora global propulsada por el repunte económico de gran alcance en EE.UU. ayude a su vez al crecimiento del comercio mundial. Tal situación creará un ambiente favorable para el desarrollo de la economía europea. Las exportaciones europeas, especialmente las de estados de la zona del euro, tienen todas las probabilidades de registrar un alza importante, deviniendo así motor de la economía europea en su conjunto.

Algunos países europeos han marchado a la vanguardia en el aumento del crecimiento económico. En septiembre de 2003, la cumbre de Francia y Alemania dio lugar a un plan para rejuvenecer la economía europea y aumentar la cifra de empleos. Este plan implica 10 proyectos de construcción de infraestructura que requieran inversión por 3.000 millones de euros. Según estimados, el sistema de satélites “Galileo”, uno de los 10 proyectos, dará a Europa 9.000 millones de euros en beneficios cada año, mientras que las ventas de instalaciones pertinentes de navegación generarán 15.000 millones de euros en ingresos de 2008 a 2020.

A este tenor, la Comisión de Comunidades Europeas también ha creado un amplio plan de inversiones, con la esperanza de estimular el desarrollo económico regional. El programa incluye no solamente la construcción de una gran cantidad de instalaciones de transporte y energía, sino que también asigna grandes sumas a la investigación científica, la innovación tecnológica y el desarrollo de recursos humanos. Se espera que todos estos proyectos se terminen antes de 2020, con la entrada de 220.000 millones de euros. Romano Prodi, presidente de la Comisión de Comunidades Europeas, pronosticó que si se ponen en práctica con éxito el programa, el mismo generará 400.000 puestos de trabajo y conducirá a un incremento de 0,23 por ciento en los niveles de desarrollo económico de la UE.

Tal desarrollo depende con mucho del funcionamiento de varios países de gran importancia. El producto económico total de Alemania, Francia e Italia, tres economías importantes en la zona del euro, constituye el 70 por ciento del total de la zona. A partir del tercer trimestre de 2003, estos países comenzaron a experimentar una recuperación económica. Las estadísticas respectivas muestran que los tres serán la locomotora en el tren de la recuperación económica de la región en 2004.

Como parte del proceso de expansión de la UE hacia el este, 10 países del centro y orientales se convertirán en miembros formales de la entidad este año. La ampliación del área de la UE también proporciona más espacio para el desarrollo económico europeo, lo que deberá traducirse en un aumento de la confianza de los consumidores e inversionistas.