Fiel a los compromisos contraídos
con la OMC, China mantiene abiertas de par en par las puertas de
su economía.
“Los que no alberguen prejuicios darán fe de los esfuerzos
del Gobierno chino para cumplir sus compromisos con la OMC”,
Zhang Hanlin
Por WU ZONGZHI
Hoy es lugar común para los medios informativos chinos mencionar
la frase “de acuerdo con los compromisos de China con la OMC”,
en referencia a cualquier cambio en los reglamentos que rigen la
vida económica nacional. Fue la misma que escuchamos el 11
de diciembre de 2003, cuando la Comisión de Supervisión
y Control de Seguros de China hizo el siguiente anuncio: En lo adelante
las compañías de capital extranjero podrán
administrar negocios de seguros no vinculados a la vida, con excepción
de los negocios de seguros estatutarios y por consiguiente cambiar
su licencia de operación. A este tenor, cinco ciudades, a
saber, Fuzhou y Xiamen en la provicncia de Fujian, Ningbo, en Zhejiang,
Shenyang, en Liaoning y Wuhan, en Hubei, se agregan a las autorizadas
a abrir el sector de seguros a la inversión foránea.
El sendero recorrido
Según el profesor Zhang Hanlin, de la Universidad de Negocios
y Economía Internacionales, “los que no alberguen prejuicios
darán fe de los esfuerzos del Gobierno chino para cumplir
sus compromisos con la OMC”.
Esto
queda demostrado por las constantes revisiones a las cuales China
ha sometido sus regulaciones, incluidas la Ley de Protección
del Derecho Intelectual, la de Marcas y la del Software Informático,
además de haber establecido una agencia encargada de informar
a la OMC todo lo concerniente a cambios en las legislaciones que
rigen el desempeño económico nacional. Se creó
asimismo una Ley de Legislación que define los poderes de
los gobiernos central y locales respecto a la legislación,
con vistas a garantizar la transparencia.
Desde diciembre de 2001, los niveles arancelarios de China disminuyeron
de 15,3 por ciento a cerca de 10 por ciento, en tanto se cancelaban
las cuotas y medidas de control de licencias para algunos productos
químicos, motocicletas y autos y sus partes, así como
otros bienes, facilitando su entrada a China
Las
importaciones de maquinaria, por ejemplo, de enero a septiembre
de 2003 superaron los $52.200 millones, cifra total de 2002, para
un incremento del 39 por ciento. Desde 2002, China se ha convertido
en el mayor importador de acero del mundo, a pesar de los decaídos
mercados mundiales, al importar 29.100 millones de toneladas del
mineral. Las compras de autos y sus piezas se incrementaron en 43
por ciento, con un 84 por ciento para los autos completos. Algo
similar sucedió con el mercado agrícola.
China, que ocupa en la actualidad una quinta parte de las importaciones
de Asia, y la vigésima parte del mundo, promueve la pronta
apertura de su sector de servicios, lo que permitirá al capital
extranjero asentarse en los fueros del mercado de valores, las finanzas,
los seguros, las telecomunicaciones, el comercio exterior, el transporte,
la construcción, el turismo y los servicios intermedios.
Al cerrar 2003, los bancos extranjeros contaban con 182 entidades
no lucrativas en China, mientras que 68 de ellos podían operar
en RMB. Los activos de los negocios de seguros extranjeros en China
llegaban a 15.000 millones de yuanes ($1.810 millones), un alza
de casi 50 por ciento con respecto al mismo período del año
anterior. Los grupos minoristas internacionales incrementan asimismo
su ritmo de inversión en China.
Por delante del plan
En julio de 2003, Jalpak, compañía encargada de viabilizar
las operaciones turísticas exteriores de las aerolíneas
japonesas, obtuvo permiso para establecer la primera entidad totalmente
foránea en China, lo que significó la apertura del
sector turístico con cuatro años de antelación
a lo propuesto. Para el 1 de noviembre de 2003, los ciudadanos chinos
podían formar grupos turísticos hacia 28 países
y regiones por su cuenta, con el visto bueno gubernamental.
Y mucho
más se ha avanzado en el comercio y la distribución,
pues al decir de Zhang Hongwei, vicepresidente de la Federación
China de Industria y Comercio y presidente de Casa Oriental, China
se comprometió a abrir dichos frentes cuatro años
después de su entrada a la OMC, esperando a que los mismos
tuvieran tiempo de consolidarse, pero lo cierto es que el capital
extranjero les ha llegado más de prisa de lo anunciado. Ya
hay más de 50 grandes compañías distribuidoras
en el mercado chino, las cuales se amplían aceleradamente,
lo que supone una gran presión sobre las contrapartes locales.
Si China no consigue cumplir con sus compromisos, nuestra tasa
de crecimiento de importaciones no será nunca primera en
el mundo, opina Zhang Hanlin, quien recuerda que en 2002, el crecimiento
del comercio de mercancías de China fue de 21 por ciento
mientras que el de las importaciones fue de 15 por ciento; en 2003,
el incremento del comercio de diversos géneros llegó
al 41 por ciento y el comercio de servicios superó el 15
por ciento.
Todos vienen a China
Sirvan de ejemplos en este sentido la compañía alemana
Metro y la minorista OBI. La primera ocupa el quinto lugar mundial
en ventas globales, y anunció el 17 de noviembre de 2003,
en Shanghai, que en los próximos cinco años, incrementará
en 6.000 millones de yuanes ($724.640 millones) su inversión
en la parte continental de China y que abrirá otras 40 tiendas
en ciudades principales como Beijing, Dalian y Guangzhou. Metro
tendrá su sede para Asia en China, en cuyo mercado situará
el 10 por ciento de sus ventas globales en los próximos tres
a cinco años. Por otra parte, OBI, que opera con diseños
interiores y que ha estado en China desde 2000, dispone de cuatro
tiendas en Shanghai y en Nanjing y Wuxi, provincia de Jiangsu. OBI
espera ampliarse en 2004, hasta abrir en China 50 tiendas para 2006,
y 100 para 2010.
Con
su enorme potencial, la parte continental de China sigue atrayendo
a los gigantes comerciales, al punto de convertirse en segundo mercado
de consumo minorista de Asia, según las más reciente
cifras de la compañía investigadora AC Nielsen. Hoy,
más del 70 por ciento de las 50 principales compañías
mundiales están asentadas en China, si bien el volumen combinado
de ventas minoristas extranjeras sólo ocupa el 1,2 por ciento
del total nacional, que se sitúa en 3 billones de yuanes
($362.320 millones). Este año China eliminará por
completo las barreras políticas para la entrada de los minoristas
extranjeros. Los próximo tres a cinco años serán
cruciales para la internacionalización del mercado chino,
que en los próximos dos años adquirirá 4.500
automóviles de la General Motors. Esta contará con
una red independiente en China y venderá la línea
de productos Cadillac a partir de 2004.
Tal fue el pacto firmado el 13 de noviembre de 2003 en Detroit,
entre la GM y su socio a riesgo compartido en China, la Shanghai
GM Corp., fecha que dio inicio a los permisos para que los representantes
chinos de entidades automovilísticas extrajeras importen
autos. Se espera en esta línea que la GM de Shanghai adquiera
$400 millones en piezas de la Cadillac. SE anuncia asimismo otro
contrato por valor de $700 para la compra de módulos de producción
del sedán Buick Regal y el Buick GL8, en los próximos
dos años. En total, la GM ha obtenido acuerdos de exportación
a China por valor de 1.400 millones de dólares y ya dispone
de cuatro empresas mixtas en China, donde los empleados locales
llegan a casi 10.000.
La opinión de un experto
Para el profesor Zhang Hanlin, China se ha ganado 90 puntos en
los cumplimientos de sus compromisos con la OMC, en tanto acumula
80 puntos en el área de protección de derechos de
propiedad intelectual.
En un foro sobre la protección de dichas prerrogativas,
celebrado el 25 de noviembre de 2003, Zhang añadió
que la evaluación final del cumplimiento de su país
con la OMC debe asumirse en dos sentidos, a saber, primero, los
protocolos para el acceso del país a la organización
y los informes del grupo de trabajo; y segundo, el actual sistema
de la OMC.
A continuación acusó a ciertas organizaciones internacionales
y cámaras de comercios extranjeras de poner en primer lugar
sus propios intereses y parcializarse al evaluar la labor de China,
sin tomar en cuenta las capacidades de China como país en
vías de desarrollo. Tampoco se considera, dijo, que la misma
OMC está en etapa de desarrollo y que por tanto se requieren
consensos y acuerdos antes de exigir metas superiores a China.
Nadie es perfecto, resume Zhang. De ahí todas las disputas
que a diario surgen en el seno de la OMC, cuyas reglas son violentadas
con frecuencia por los propios países desarrollado, por lo
que sería más razonable hacer una evaluación
de China mediante una comparación horizontal entre todos
los miembros de la OMC.
En cuanto a la protección de derechos de propiedad intelectual,
se presentaron 372.000 solicitudes de patentes en 2002, un aumento
del 24.12 por ciento con respecto a 2001, año en que China
manejó 1.442 disputas por patentes. De ellas, se concluyeron
1.291 casos, sumadas a los 40.000 casos de infracción de
marcas atendidos. Se aumentó asimismo la labor de represión
contra la producción de mercancías de mala calidad
y en 2002, se destruyeron más de 10.000 sitios que producían
artículos falsificados y se confiscaron 2.230 millones de
yuanes ($269.320 millones) en bienes de baja calidad. |