Defensa Nacional de China en el 2002

Oficina de Información del Consejo de Estado de la República Popular China

Diciembre de 2002

Introducción

El mundo quiere la paz, los pueblos desean la cooperación, los países aspiran a desarrollarse, y la sociedad necesita progresar: ésta es una corriente de la época que nadie puede obstruir. Ni el pueblo chino ni los otros pueblos quieren ver surgir nuevos conflictos armados, guerras frías y conmociones. Todos desean con vehemencia la paz, el desarrollo, la estabilidad, la seguridad, y la prosperidad del universo.

China ha entrado ya en una nueva etapa de desarrollo, para construir una sociedad modestamente acomodada en todos los aspectos. Impulsar la obra de la modernización socialista, coronar con la reunificación de la patria, y salvaguardar la paz mundial y fomentar el desarrollo mancomunado son las tres tareas históricas del pueblo chino en el nuevo siglo. El XVI Congreso Nacional del Partido Comunista de China, que ha llamado la atención universal, ha expuesto esplendorosas perspectivas del desarrollo de China en el nuevo siglo. China, que se encuentra en vías de desarrollo, requiere de un ambiente internacional de paz y un ambiente regional favorable, y hará, con sus avances, mayores contribuciones a la causa de la paz mundial y el progreso de la humanidad. China proseguirá, sin dar cabida al desaliento, el camino de la paz y el desarrollo, adhiriéndose a la política diplomática de paz, independencia y autodeterminación, y practicando una política de defensa nacional de carácter defensivo.

Con el propósito de hacer una nueva presentación acerca de la política de defensa nacional y su puesta en práctica en el país en los últimos dos años, publicamos el libro blanco Defensa Nacional de China en el año 2002.

I. Situación de la Seguridad

Entrando en el nuevo siglo, la situación internacional está experimentando profundos cambios. La multipolarización del mundo y la globalización de las economías se desarrollan por un camino sinuoso, la ciencia y la tecnología progresan de día en día y la competencia del poderío integral nacional se agudiza cada día. La humanidad enfrenta nuevas oportunidades de desarrollo y desafíos.

La paz y el desarrollo siguen siendo temas principales de nuestra época. Se profundiza la coexistencia de las economías de los países, se refuerza el papel de las organizaciones de cooperación económica global y regional, y la seguridad económica recibe mayor atención. Desarrollar la economía, la ciencia y la tecnología, y aumentar el poderío integral nacional constituyen la principal tendencia estratégica de los diversos países. Las potencias se relacionan y cooperan, pero al mismo tiempo se condicionan y compiten entre sí. Después del ataque sorpresivo terrorista del 11 de septiembre del 2001 en los Estados Unidos, las relaciones de coordinación y colaboración entre las potencias han aumentado ostensiblemente. Los países en vías de desarrollo promueven, con entusiasmo, el establecimiento de un nuevo orden internacional equitativo y razonable, jugando un papel importante en el fomento de la paz y el desarrollo a nivel mundial. No se desencadenará una nueva guerra mundial dentro del lazo de tiempo predecible. Salvaguardar la paz y promover el desarrollo son la aspiración de todos los pueblos.

La región de Asia-Pacífico se mantiene, en términos generales, pacífica y estable, y sigue siendo la de mayor vigor económico y mayor potencial de desarrollo del mundo. Fortalecer el diálogo y la cooperación, salvaguardar la estabilidad regional, y promover el desarrollo mancomunado, ya se han convertido en las principales tendencias de las políticas de los diversos países asiáticos. El Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico (APEC) avanza hacia una alianza más estrecha. La cooperación del Asia Oriental con el 10 + 3, o sea, los países integrantes de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSEA), más China, Japón y la República de Corea, como vía principal, se ha hecho más práctica. China y la ANSEA han llegado a un consenso acerca del establecimiento, en un plazo de diez años, de una zona de libre comercio, y han puesto en marcha la cooperación general en los terrenos de seguridad no tradicionales. El desarrollo y la cooperación en la cuenca del Mekong van a desplegarse de manera general. El foro regional de la ANSEA ha conseguido resultados esenciales en su período de transición desde el establecimiento de medidas de confianza hacia la implantación de la diplomacia preventiva. La Organización de Cooperación de Shanghai ha experimentado avances notables en el establecimiento de la confianza mutua, el desarrollo de las relaciones interestatales de cooperación, y no de unión, y en la colaboración para luchar en contra del terrorismo. Se ha iniciado la etapa de reconstrucción en Afganistán. La península coreana mantiene, en términos generales, su tendencia a la distensión. La situación en el mar Nanhai es, básicamente, estable, y las partes concernientes firmaron la Declaración sobre la Acción de las Partes del Mar Nanhai.

No obstante, van en aumento los factores indeterminados, que obstaculizan la paz y el desarrollo. El mundo está lejos de ser tranquilo. El viejo orden político y económico internacional, injusto e irracional, sigue sin cambios esenciales. El desarrollo de la economía mundial es muy desequilibrado, la disparidad Norte-Sur se ha ampliado aún más, los países en vías de desarrollo han obtenido muy pocos beneficios en el proceso de la globalización económica, y algunos corren el peligro de ser marginados. No se ha hecho realidad la democracia en las relaciones internacionales, y el hegemonismo y la política de fuerza han mostrado sus nuevas formas. En algunas zonas se producen, de vez en cuando, disputas y conflictos originados por problemas étnicos, religiosos, territoriales, de recursos, etc.; los conflictos armados y las guerras parciales se suceden sin cesar, se agudizan día a día los problemas de seguridad no tradicionales, tales como el terrorismo, las actividades delictivas transnacionales, el deterioro ambiental y el narcotráfico, y especialmente el terrorismo, que se ha convertido en una amenaza real para la seguridad internacional y regional.

Los cambios militares en el ámbito mundial tienen un desarrollo acelerado y vertiginoso. La correlación de fuerzas militares experimenta un serio desequilibrio. Los adelantos de la alta tecnología, con las técnicas informáticas como eje central, se aplican ampliamente en los terrenos militares; los campos bélicos avanzan hacia espacios terrestres, marítimos, aéreos, espaciales y multidimensionales; los ataques de precisión a mediana y larga distancias se han convertido en importantes modelos de combate, y la guerra se desenvuelve con orientaciones computarizadas. De manera general, los principales países del mundo están efectuando el ordenamiento de su estrategia militar y acelerando la modernización de sus fuerzas armadas con las altas tecnologías. La disparidad entre los países en vías de desarrollo y los países desarrollados se ha ensanchado más en cuanto a técnicas bélicas se refiere. La lucha de los países en vías de desarrollo por salvaguardar la soberanía y la seguridad nacionales enfrenta serios desafíos.

En la región de Asia-Pacífico se han dado factores que conducen a la inestabilidad. No se han eliminado aún los problemas de seguridad tradicionales experimentados a lo largo de la historia, se han originado nuevas circunstancias en este sentido, y se agudizan en algunos países los problemas de seguridad no tradicionales. El daño que las fuerzas terroristas y extremistas hagan a la seguridad regional difícilmente se pueda eliminar en poco tiempo. No ha cambiado de manera radical la tensa situación en Asia Meridional. El ambiente en Afganistán no se ha estabilizado por completo. El proceso de reconciliación en la península coreana continúa con altibajos. Ciertos países siguen aumentando su disposición militar en la región de Asia-Pacífico, y reforzando uniones militares. Algunos países amplían constantemente las funciones y radios de maniobra de sus fuerzas armadas.

No se ha modificado la configuración básica ni la tendencia de desarrollo de las relaciones entre las dos márgenes del estrecho de Taiwan. La búsqueda de la paz, la estabilidad y el desarrollo constituye la voluntad cada vez más vehemente de los compatriotas de Taiwan; se hacen cada día más frecuentes y estrechos los intercambios en los terrenos económico, comercial, cultural, etc. y las visitas recíprocas entre las dos márgenes del estrecho. Poner en práctica los servicios postales, la navegación marítima y aérea y el comercio de manera directa entre las dos márgenes es la orientación de la opinión pública y una tendencia inobjetable. Sin embargo, las razones que originaron las tensiones en las relaciones entre ambos lados del estrecho aún existen. Los dirigentes de las autoridades de Taiwan se niegan a aceptar el principio de una sola China. Persisten recalcitrantemente en su posición de “independencia de Taiwan”, e incluso han lanzado su programa separatista de “un lado, un país” para los dos lados del estrecho, realizando diversas actividades separatistas con métodos de avance progresivos. Las fuerzas separatistas de Taiwan son la mayor amenaza para la paz y la estabilidad de la zona del estrecho de Taiwan. Algunos pocos países intervienen en los asuntos internos de China, vendiendo a Taiwan armas y equipos militares y elevando sus relaciones con esta isla, lo cual ha contribuido al crecimiento de las fuerzas separatistas de Taiwan, y ha perjudicado el proceso de reunificación pacífica de China.

La amenaza a la seguridad mundial muestra una tendencia de multiplicación y globalización y aumentan los intereses comunes de los diversos países en lo referente a la seguridad. El incremento de la confianza mutua a través de diálogos, el fomento de la seguridad conjunta mediante cooperación, y la creación de un nuevo concepto de seguridad mediante la confianza recíproca, el beneficio mutuo, la igualdad y la coordinación, constituyen las demandas del desarrollo de la época actual. China es firme defensora de la paz mundial y promotora del desarrollo mancomunado; practicará constante e incansablemente el nuevo concepto de seguridad, combatirá todas las formas del hegemonismo y la política de fuerza y junto con otros países del mundo creará un ambiente internacional de paz y de estabilidad duradera, segura y confiable.

II. Política de Defensa Nacional

Reforzar la defensa nacional es la tarea estratégica de la modernización china y constituye una importante garantía para salvaguardar la seguridad estatal y la reunificación del país y para construir una sociedad modestamente acomodada en todos los sentidos. China se adhiere siempre a la política de defensa nacional de carácter defensivo.

La razón fundamental de China al definir su política de defensa nacional radica en los intereses estatales. Abarca, principalmente: la salvaguarda de la soberanía, la reunificación, la integridad territorial y la seguridad del Estado; continuar teniendo como eje la construcción económica y elevar constantemente el poderío integral nacional; persistir en el sistema socialista y mejorarlo; mantener y fomentar la seguridad y unidad sociales; y procurar un ambiente favorable y prolongado en el terreno internacional y regional. China utiliza todos los medios necesarios para salvaguardar los intereses del Estado. Al mismo tiempo, respeta los intereses de otros países, y aboga por resolver, mediante consultas y de manera pacífica, los litigios y disputas entre un Estado y otro.

Las metas y tareas de la defensa nacional de China contienen los siguientes puntos:

Consolidar la defensa nacional, defenderse de la agresión y oponer resistencia a ella. El territorio jurisdiccional, las aguas del interior, y los mares y el espacio aéreo jurisdiccionales son sagrados e inviolables. Basada en las demandas de defensa estatal bajo las nuevas situaciones, China persiste en la dirección unificada de las actividades de defensa nacional, se adhiere al principio de independencia, autodecisión y autodefensa de todo el pueblo, efectúa una estrategia militar de defensa activa, fortalece la construcción de las fuerzas armadas y el desarrollo de las defensas fronterizas, navales y aéreas, adopta eficaces medidas de defensa y administrativas, defiende la seguridad estatal, y salvaguarda los derechos e intereses marítimos. En caso de ser víctima de una agresión, China opondrá una firme resistencia, conforme a la Constitución y a las leyes.

Detener la escisión y alcanzar la reunificación total de la patria. China es un país unificado y multiétnico, fundado en conjunto por el pueblo de todas las etnias. El Gobierno chino prohíbe la discriminación y la opresión de cualquier etnia y también prohíbe cualquier acto que intente sabotear la unidad nacional y crear la escisión del país. Taiwan es parte inalienable de China. El Gobierno chino se esfuerza por impulsar la gran empresa de la reunificación conforme a la política de “reunificación pacífica, un país, dos sistemas”, y a los ocho puntos para el desarrollo de las relaciones entre ambas márgenes del estrecho de Taiwan en la etapa actual y para el fomento de la reunificación pacífica de la patria, y se pugna al máximo y con la mayor sinceridad por la reunificación pacífica, mientras no promete renunciar al uso de la fuerza. China se opone resueltamente a que cualquier nación venda armas a Taiwan o forme con ella alianza militar de cualquier tipo. Las fuerzas armadas de China defienden resueltamente la soberanía nacional y la reunificación de la patria, y están capacitadas para detener cualquier acto escisionista.

Detener la subversión armada y salvaguardar la estabilidad social. La Constitución y las leyes de China prohíben a cualquier organización o individuo organizar, planear y efectuar rebeliones o conflictos armados destinados a subvertir el poder del Estado y derrocar al sistema socialista. China se opone al terrorismo, la escisión y el extremismo en cualquiera de sus formas. Las fuerzas armadas de China, conforme a la ley, tienen la importante responsabilidad y el deber de salvaguardar el orden y la estabilidad de la sociedad, dar severos golpes a las distintas actividades terroristas, a las diversas actividades de infiltración y sabotaje efectuadas por fuerzas enemigas, y a la amplia gama de actividades delictivas que perjudiquen la estabilidad social, fomentando con todo ello la seguridad y la unidad.

Fortalecer la construcción de la defensa nacional y continuar con la modernización de la defensa nacional y del Ejército. China persiste en la política de desarrollo armonioso de la defensa y economía nacionales, toma un camino de invertir poco y conseguir beneficios relativamente abundantes y promueve la modernización de la defensa nacional y el Ejército basada en el desarrollo de la economía nacional. El Ejército chino toma siempre como su guía el pensamiento militar de Mao Zedong, y el pensamiento de Deng Xiaoping para la construcción del Ejército en el nuevo período histórico, implementa integralmente el importante pensamiento de “Triple Representatividad”, sigue con decisión el camino con peculiaridades chinas para construir una fuerza selecta, impulsa de manera activa la reforma en diferentes terrenos, se  adapta a los cambios operados en el dominio militar internacional, se esfuerza por cumplir la doble tarea histórica de mecanización e informatización del Ejército para hacer realidad así el desarrollo de su modernización quemando etapas.

Salvaguardar la paz mundial y oponerse a la agresión y a la expansión. China no es hegemónica, no participa en grupos militares, no procura esferas de influencia, rechaza las políticas de guerra, agresión y expansión y se opone a la carrera armamentista. China respalda a la comunidad internacional en sus esfuerzos por resolver equitativa y razonablemente los litigios internacionales, apoya toda actividad destinada a mantener el equilibrio y la estabilidad estratégicos de todo el planeta, y tiene parte activa en la cooperación internacional antiterrorista.

China lleva a cabo una estrategia militar de defensa activa. En lo estratégico persiste en el principio de la prevención, la autodefensa y el ataque luego de ser atacado. A fin de acomodarse a los profundos cambios operados en el dominio militar mundial y a la demanda de la estrategia de desarrollo estatal, China ha orientado su estrategia militar hacia la defensa activa en la nueva época.

Esta orientación se fundamenta en ganar guerras parciales bajo las condiciones de la tecnología moderna, especialmente de la alta tecnología. China analiza de manera integral los diversos factores que pudieran amenazar la seguridad estatal, y pone cuidado en realizar buenos preparativos para el combate defensivo, aún en las circunstancias más difíciles y más complejas. El Ejército Popular de Liberación (EPL) de China aplica la estrategia de fortalecerse a sí misma mediante la aplicación de la ciencia y la tecnología, acelera el desarrollo de las investigaciones y estudios científicos de la defensa nacional y las armas y equipos militares, forma y prepara personal militar calificado de nuevo tipo de alta calidad, establece plantillas estructurales científicas, desarrolla teorías de combate imbuidas de peculiaridades chinas, fortalece sus aptitudes de combate mancomunado, de combates móviles, y la aplicación de variados tipos de misiones.

Esta orientación pone énfasis en detener el estallido de guerras. Basándose en las necesidades de la estrategia de desarrollo estatal, el EPL de China aplica los diversos medios militares de manera flexible, coordinándolos estrechamente con las luchas en los terrenos político, económico, diplomático y en otros sectores, mejora el ambiente estratégico de China, reduce los factores que causan inseguridad e inestabilidad, se esfuerza por contener el estallido de guerras parciales y conflictos armados, haciendo posible que el Estado se vea libre de arremetidas bélicas. China persiste en la política de no ser la primera en utilizar armas nucleares, y adopta una actitud de restricción extrema en cuanto al desarrollo de estas armas. China nunca participa en la carrera armamentista nuclear, ni distribuye armas nucleares en el extranjero. China mantiene una limitada fuerza de contraataque nuclear para detener posibles ataques nuclear contra el país.

Esta orientación persiste en el concepto de la guerra popular, y lo desarrolla. Frente a los nuevos cambios de las guerras modernas, China persiste en apoyarse en las masas populares para fortalecer la construcción de la defensa nacional, consolidar el concepto de defensa nacional de todo el pueblo, mantener una estructura de las fuerzas armadas que combine las fuerzas permanentes y las poderosas fuerzas de reserva; insiste en las políticas de combinar los tiempos de paz con los de guerra, lo militar con lo civil, y preservar las fuerzas entre el pueblo, perfeccionar la estructura de movilización y mecanismos involucrados, ampliar los terrenos y esferas de movilización, estableciendo un sistema de movilización de la defensa nacional que se acomode a las demandas de las guerras modernas; persiste en la estrategia y las tácticas de actividades flexibles y móviles, crea nuevos métodos de combate que se correspondan con la participación de las masas populares en combates bajo condiciones modernas, y pone en juego el poderío íntegro de la guerra popular.

 (Continuará en la próxima edición)