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La reforma y apertura de China durante las dos últimas décadas
han producido una de las economías más dinámicas
del mundo, ofreciendo al resto del mundo un enorme potencial de
mercado.
China también ha demostrado que es un actor cooperativo
y responsable en la comunidad internacional. Su rechazo a devaluar
su moneda durante la crisis financiera asiática de 1997 tuvo
un impacto positivo en la recuperación y estabilidad económicos
en otros países asiáticos.
China también se ha involucrado en el fomento de los intercambios
económicos de cooperación entre países y regiones
asiáticos, y sus esfuerzos han conseguido un progreso notable.
Los líderes chinos y de ASEAN acordaron construir una zona
de libre comercio China-ASEAN durante los próximos diez años,
que será la zona de libre comercio más grande del
mundo. El acuerdo entre China y ASEAN inevitablemente reforzará
los lazos económicos de ASEAN con Japón y Corea del
Sur, y así contribuirá a la prosperidad y desarrollo
de toda la región de Asia-Pacífico.
La cooperación financiera entre China y sus vecinas también
ha dado resultados sólidos. China ha firmado acuerdos de
intercambio de moneda con Tailandia y Japón, un movimiento
para mantener la estabilidad financiera en la región.
El volumen comercial de China con otros países asiáticos
fue de 288.000 millones de dólares en 2001, representando
el 56% del volumen comercial total de China.
En los primeros dos meses de 2002, las importaciones de China de
países asiáticos subió un 6%, hasta los 21.800
millones de dólares, un notable crecimiento en el contexto
de la ralentización de la economía mundial.
Sun Zhenyu, representante de China en la Organización Mundial
del Comercio, estimó que las importaciones de China de Asia
alcanzarán los 80.000 millones de dólares, representando
un crecimiento anual de 7,5%.
Es un hecho reconocido que el crecimiento económico de China
ha sido y continúa siendo una fuerza motriz en el desarrollo
asiático.
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