¿Estallará una crisis financiera en China?

Una visión prevaleciente en círculos internacionales indica que los bancos comerciales chinos siguen plagados de un sinfín de activos improductivos (AI), a pesar de los esfuerzos que el Gobierno chino viene haciendo desde 1999 para resolver el problema. Algunos mantienen que sin soluciones oportunas y eficaces, el problema afectará el desarrollo de la economía china y puede incluso desatar una crisis financiera.

¿Y cuál es la realidad? Veamos, la industria financiera china continúa sus operaciones constantes y seguras, y los riesgos financieros acumulados por años han sido contenidos y se reducen gradualmente, en opinión de Dai Xianglong, ex presidente del Banco Popular de China (BPCh), la entidad financiera central del país. "China, añade, tiene la capacidad y las condiciones para reducir en breve y hasta un nivel bajo la tasa de AI de sus instituciones financieras".  Los economistas chinos, por su parte, descartan la gravedad de los riesgos financieros, aunque las deudas incobrables de los bancos siguen siendo altas; los riesgos, consideran,  están bajo control. A la vez, los cuatro bancos comerciales y sus Compañías Administradoras de Activos (CAA) del Estado están intensificando sus esfuerzos para  deshacerse de los activos improductivos,  poniendo el énfasis en controlar su tasa por debajo del 15% antes de 2005.

I. Se aceleran esfuerzos para eliminar los AI

-- La alta tasa de AI es un peligro latente para los bancos. Para mantener la estabilidad financiera, China está acelerando los esfuerzos para eliminarlos

por ZHU JIADI

La alta tasa de AI en los bancos comerciales chinos resulta un hecho atípico en el mercado internacional de capitales, según un alto ejecutivo de UBS Warburg, al referirse a la impresión de inversionistas de ultramar con respecto a los bancos comerciales chinos.

Es verdad que los cuantiosos activos improductivos constituyen una fuente  constante de dolor de cabeza para los bancos domésticos, especialmente los cuatro bancos comerciales del Estado. La resolución del problema se ha convertido en una necesidad acuciante.

Las estadísticas publicadas por el banco central demuestran que antes de fines del 2001, los cuatro bancos comerciales de propiedad estatal -- el Banco Industrial y Comercial de China (BICCh), el Banco de la Construcción de China (BCCh), el Banco de China (BCh) y el Banco Agrícola de China (BACh) -- habían prestado 7 billones de yuanes. De ese total, 1,76 billones de yuanes eran activos fallidos, para un 25,37%, incluyendo 600.000 millones de yuanes, un 8%, con pérdidas reales.

Los AI del sector bancario chino se dividen en préstamos pendientes, muertos y fallidos, un método del cálculo que varía con respecto a la práctica internacional.

Puesto que los AI son considerados hecho común en la operación de cualquier banco comercial, los bancos en diversos países han diseñando su propia línea de advertencia. Los niveles de seguridad en el Acuerdo de Capital de Basilea se aceptan universalmente como la línea de advertencia internacional, y fijan la tasa mínima de capital en 8% y la tasa de AI por debajo del 10%. La banca japonesa adopta un margen más flexible, por debajo del 15%.

Los activos de actividades bancarias constituyen más del 85% de los activos financieros totales en China, mientras que los cuatro bancos estatales acaparan el 73% del total del mercado del sector bancario. A dicho tenor, el banco central publicó un decreto administrativo a principios de 2002, en el cual exigía que los cuatro bancos comerciales estatales redujeran sus AI por debajo del 15% antes de 2005.

En marzo de 2002, el ex presidente del BPCh Dai Xianglong dijo que para ajustarse a las metas los bancos del Estado deberían reducir sus AI en 3 puntos  porcentuales anualmente en los años próximos. La reducción de AI ha sido considerada desde entonces como uno de los indicadores principales para evaluar el funcionamiento de un banco comercial del Estado.

Según un conocedor del tema, cada banco ha fijado sus propias metas para disminuir los AI, y los delegó a cada nivel y departamento.

El presidente del Banco de China, Liu Mingkang, definió personalmente un requisito para su banco para el año 2002: Las filiales domésticas del BCH deben cerciorarse de que su tasa de AI disminuya en 3 puntos porcentuales y esforzarse por alcanzar una rebaja de 4 puntos.

Para finales de junio de 2002, la tasa de AI del banco redujo 2,28 puntos con respecto al nivel de principios de año, con una contracción neta de 10.000 millones de yuanes en el balance de AI. Para principios de noviembre, el banco había recuperado casi 26.150 millones de yuanes en efectivo, logrando un 105% de su meta de eliminar 25.000 millones de yuanes de activos improductivos, con dos meses de anticipación.

El análisis antedicho indica que China no quedará a merced de riesgos financieros en un corto plazo. Tampoco, empero, significa que no sufra una crisis financiera en el futuro si el actual sistema financiero permanece inalterable y se difiere la solución de varios problemas financieros pendientes. De hecho, son muchos los problemas que plagan el sistema financiero de China, incluyendo los que afectan el sistema de actividades bancarias y el mercado de capital. Tal situación clama por un impulso a las reformas, de modo que se conjure la aparición de la eventual crisis financiera.

Además, sus reservas en moneda extranjera han aumentado a más de 230.000 millones de dólares, cifra que debió cerrar en $260.000 millones al concluir el año 2002. Desde la perspectiva económica, un país en vías de desarrollo sufre de deficiencias en capital, y no es racional que China tenga una reserva tan enorme de moneda extranjera. Pero dicha reserva respalda la seguridad financiera del país.

Dong Jianyue, director general del departamento de gerencia de AI del BCh, afirmó recientemente que su entidad había tenido éxito en la reducción de su tasa de AI en 4 puntos porcentuales en 2002, con medios múltiples tales como venta, amortizaciones y re-capitalización.

El BCCh comenzó negociaciones de cooperación con Morgan Stanley en abril de 2002, para la venta de una lista de AI acumulados en sus ramas del sur de China en Shanghai, Zhejiang, Jiangsu, Ningbo y Suzhou. Con un valor contable de casi 4 mil millones de yuanes,  los AI a la venta incluyen la acreencia a la deuda fallida y la a las acciones también fallidas, y activos hipotecados.

Zhang Qu, vicepresidente del BICCh a cargo de asuntos de AI, dijo que esta entidad, el mayor banco comercial de propiedad estatal, ha pasado por sus momentos más difíciles. Actualmente, la cantidad de AI que el BICCh ha resuelto y recuperado por año supera a la acumulación de AI frescos, de los cuales casi la mitad ha sido de recuperación en efectivo.

Según Zhang, el BICCh ha introducido un sistema de control computarizado para el examen y aprobación de nuevos préstamos y su supervisión y gerencia. El banco tiene 2.000 oficinas en toda la nación con derecho a aprobar préstamos. En la actualidad el sistema informático permite a las jefaturas generales supervisar y controlar cada préstamo. Aquellos que han concedido préstamos más allá de su autoridad, o en violación de reglamentos, pueden ser sancionados o despedidos.

A consecuencia, los AI acapararon solamente el 2% de los 1,35 billones de yuanes en préstamos que el banco concedió en 1999, tasa que disminuyó aún más con el 1,2% de 2000. Las tasas para algunas clases de crédito se han acercado a niveles internacionales. Por ejemplo, la del crédito de consumidor individual se mantiene en 0,73%, y la de crédito personal en 1,29%.

La estadística del BPCh arroja que para finales de junio de 2002, el nivel de AI de los cuatro bancos comerciales del Estado había declinado en 2,65 puntos porcentuales, comparados con principios de año.

Es más fácil que los bancos con bajos niveles de AI, tales como el BCCh reduzcan su cociente de PI por debajo del 15% en el plazo de los tres años cortos a partir de 2002 a 2005. Pero lo mismo resulta más difícil para el BACh. Atenazado por altas cifras de AI, este banco nunca ha publicado su tasa.

El papel de las CAA

En 1999 se fundaron cuatro CAA,  a saber, Huarong, Xinda, Oriente y la Gran Muralla, para ayudar a eliminar las malas deudas de los cuatro bancos comerciales del Estado. Las mismas asumieron el control de 1,4  billones de yuanes en AI del BICCh, del BACh, de BCh y el BCCh.

Pasados tres años desde su establecimiento cabe preguntar qué han hecho con los AI. Antes del  30 de septiembre de 2002, las cuatro CAA habían eliminado 232.300 millones de yuanes de AI (excepto la porción de la deuda para intercambio de acciones ordinarias), lo que equivale a un 16,6% del total. Se recuperaron 84.600 millones de yuanes en AI, lo que representó un índice de recaudación de 36,42%, incluyendo 52.500 millones de yuanes en efectivo, un índice de recuperación en efectivo del 22,6%. Todavía quedaban 1,16 billones de yuanes a la espera de ser eliminados.

Las cuatro CAA han intensificado sus esfuerzos, principalmente por medio de ofertas públicas y subastas. A partir del 8 de octubre, la compañía Gran Muralla puso en subasta 1.345 AI, con un valor contable de 19.800 millones de yuanes. Una semana después, la Huarong llevó a cabo una feria de subasta, en la cual vendió propiedades inmobiliarias de AI. Se produjeron acuerdos sobre 180 artículos, con valor de transacción de 520 millones de yuanes.

China Xinda y el BCCh emprendieron subastas conjuntas por toda la nación del 28 de octubre al 3 de noviembre, poniendo a disposición del público 2.620 proyectos con un valor contable de 8.000 de millones de yuanes. El 13 de noviembre, la Oriente  puso en venta a los inversionistas domésticos un paquete de 90 proyectos en Shunde, provincia de Guangdong, con un valor contable de 4.470 millones de yuanes.

La introducción de la inversión extranjera es otro medio usado por las cuatro CAA para eliminar los PI. El 15 de octubre, la Gran Muralla de China concluyó las ofertas internacionales para eliminar 8.100 millones de yuanes en PI. Menos de dos meses después la Oriente firmó un acuerdo de transferencia de AI en Beijing con dos compañías norteamericanas, la Asesora para Problemas de Activos y la Capital Chenery Incorporada. El acuerdo abarca 60 proyectos de AI, con un valor contable de 1.800 millones de yuanes.

II. Riesgos Financieros Bajo Control

-- Aunque el volumen de AI en los bancos es enorme, China no hace frente a ninguna amenaza financiera inminente; los riesgos están bajo control, en opinión de  economistas chino.

por LI BIAN

Fang Gang, secretario general de la Fundación para la Investigación sobre la Reestructuración Económica de China:

Cuando visité a Japón, muchos eruditos japoneses me preguntaban una y otra vez, "¿cuándo estallará una crisis financiera en China?" y "¿en qué año exactamente se producirá tal crisis financiera?" Les dije que la posibilidad de una crisis existe en cualquier país. En cuanto a China, hemos estado haciendo nuestro mejor esfuerzo para contener y atenuar los riesgos, para posponer la crisis tanto como sea posible.

Sin embargo, sus preguntas no carecen de base. El problema con el sector bancario chino ha suscitado la preocupación mundial. La aceleración de la reforma es la única manera de hallar una solución.

La estadística más reciente arroja que la proporción de AI en los bancos estatales chinos con relación al PIB varía del 26 al 27%. Sumado a los 1,4 billones de yuanes transferidos a las CAA, los AI de los bancos acaparan casi el 40% del PIB. China tiene uno de los índices más altos de AI del mundo.

Un detalle interesante es que con un nivel tan alto de AI, los bancos chinos todavía siguen funcionando; la gente continúa depositando su dinero en los bancos en lugar de retirarlo. La estadística reciente muestra que los depósitos en los bancos chinos han excedido los 8 billones de yuanes. Mientras tanto, la economía china mantiene un crecimiento anual sostenido de 7 a 8%, sin que se produzca una crisis financiera. Esto significa que el tema financiero de China necesita asumirse desde una perspectiva más amplia.

Las cuentas malas de los bancos chinos constituyen una deuda nacional en cierto sentido. Los bancos del Estado son respaldados por el crédito estatal. Si funciona el Estado, no se arruinarán. Si se juzga la razón para la aparición de las deudas insolventes, las mismas son subsidios en gran medida, concedidos por el Estado a sus empresas para que se mantengan en operación. Pero el problema radica en que estos subsidios no son finanzas del Estado sino de los bancos. En teoría económica, son "casi deudas nacionales", y el Estado tiene la responsabilidad última por el pego de deudas nacionales.

Por otra parte, los préstamos de gobierno acaparan cerca del 16% del PIB, según la estadística publicada en la más reciente sesión de la 9ª Asamblea Popular Nacional, en marzo de 2002. Es casi la tasa más baja del mundo en este respecto.

Si se combinan los AI en los bancos y los préstamos del gobierno, la deuda nacional de China no es muy alta todavía, y ello a pesar de que en la cifra se incluye asimismo su deuda externa. La crisis financiera asiática de 1997 demostró que la deuda externa enorme es la causa principal de la crisis financiera en un país. En aquella época, la deuda externa a corto plazo de la República de Corea implicaba casi el 40% de su PIB, y la de Tailandia cerca del 30%. La proporción de  deuda externa de China sobre su PIB es del 15%, en su mayoría representada por préstamos intergubernamentales a largo plazo. Los préstamos comerciales externos a corto plazo acaparan solamente el 1% del PIB, mientras constituían una parte dominante de la deuda externa de los países asiáticos surorientales cuando explotó la crisis financiera en la región.

Los AI bancarios, los préstamos de gobierno y las deudas externas todas pertenecen a las deudas nacionales, que necesitan ser compensadas por toda la sociedad al final. Actualmente, los tres se combinan para constituir del 60 al 70% del PIB de China. Excluyendo  las deudas externas a largo plazo, las mismas llegan al 57% aproximadamente, lo que constituye una tasa controlable.

Debido a esto, China no encara riesgo financiero serio alguno aún cuando se mantenga su alto volumen de AI en los bancos. Si hay riesgos, éstos no son externos, como los que accionaron la crisis financiera asiática de 1997. Sus riesgos internos descansan en el hecho de que los AI han conducido ya a la contracción en los créditos bancarios.

Desde un punto de vista económico, China se encuentra ahora incluso  sobreprotegida contra riesgos financieros externos, o contra una crisis de pagos extranjeros. El superávit comercial anual de China excede los $20.000 millones; sus cuentas corrientes mantienen superávits y las cuentas de capital han registrado un aumento constante en la inversión directa extranjera. Además, se espera que sus reservas en moneda extranjera hayan aumentado en más de $230.000 millones, y que se hayan alcanzado $260.000 millones en 2002. Desde la perspectiva económica, un país en vías de desarrollo tiene deficiencias de capital, y no es racional que China tenga una reserva tan enorme de divisas, si bien la reserva sirve de respaldo a la seguridad financiera del país.

El análisis antedicho indica que China no quedará a merced de riesgos financieros en un corto plazo. Tampoco, empero, significa que no sufra una crisis financiera en el futuro si el actual sistema financiero permanece inalterable y se difiere la solución de varios problemas financieros pendientes. De hecho, son muchos los problemas que plagan el sistema financiero de China, incluyendo los que afectan el sistema de actividades bancarias y el mercado de capital. Tal situación clama por un impulso a las reformas, de modo que se conjure la aparición de la eventual crisis financiera.

Xiao Zhuoji, renombrado economista:

Muchos países y regiones en Asia Oriental y América Latina han sido golpeados por crisis financieras durante los últimos años. Las causas varían, aunque hay un denominador común entre ellos. Mientras que la globalización económica avanza a paso acelerado, estos países y regiones se han quedado a la zaga en términos de la fuerza económica interna y la financiera. Su desempeño financiero y sistemas reguladores no lograron adaptarse a los requisitos de la mundialización económica y financiera.

¿Qué clase de lecciones podemos sacar de esto? Obviamente, algunos de estos países acentuaron en exceso la economía orientada al exterior. El comercio exterior consumió una proporción excesivamente grande en su PIB, dejándoles por lo tanto vulnerables a las fluctuaciones del mercado internacional. Hasta cierto punto, sus problemas existen en China. Tomemos por ejemplo la economía orientada al exterior. Por un lado, el comercio de importación y exportación ha aumentado perceptiblemente en las últimas dos décadas, desempeñando un papel vital como conductor del crecimiento del PIB del país. Por otra parte, China también es vulnerable a la influencia de las fluctuaciones de mercado internacional, debido a su cada vez más desarrollado comercio exterior. Una razón importante detrás del promisorio desarrollo económico de 2002 fue el aumento significativo en las importaciones y exportaciones. Entre enero y octubre, el volumen de importación y exportación aumentó en más de un 20%. Esto indica que el desarrollo económico de China en 2002 fue influenciado en gran parte por los cambios en el mercado internacional. Con este fenómeno continuando, las incertidumbres aumentarán de la economía del país.

La política fiscal activa que ha sido puesta en ejecución en los últimos años ha desempeñado un papel positivo en el desarrollo de la economía nacional. Además, el déficit financiero y la deuda nacional no han excedido niveles de alarma internacionalmente reconocidos. Por ejemplo, el déficit financiero presupuestario en 2002 fue de 308.900 millones de yuanes, para menos de un 3% del  PIB, una tasa restante bajo la línea amonestadora.

Sin embargo, aumentan de igual manera los riesgos que se derivan de la puesta en vigor de la política fiscal activa. Al quedar determinados los déficits crecientes, especie de deuda nacional, por los futuros réditos financieros, los mismos tienen muchas probabilidades de convertirse en una carga que heredarán las finanzas futuras del Estado. Por otro lado, el Estado está acomodando generalmente la inversión con medios planificados y administrativos. Esto se sumará a las dificultades que implicará la venidera reforma del sistema de inversión orientada al mercado. Todos estos factores tendrán cierta influencia en el desarrollo futuro.

Notables riesgos han acechado las fluctuaciones del mercado de capitales en los últimos dos años. Sin medidas eficaces que reviertan el fenómeno, el desarrollo del mercado de capitales quedará inerme ante las dificultades. Por lo tanto, los departamentos encargados de diseñar políticas macroeconómicas deben formular decisiones de políticas eficaces de una manera oportuna. Algunas medidas específicas actuales a duras penas resultan estímulos para el desarrollo del mercado de capitales. Se deben adoptar innovaciones institucionales y de la política. Por ejemplo, se debe acelerar la entrada del capital extranjero en el mercado chino de capital. No sólo se debe permitir a las instituciones calificadas incorporarse al mercado de China, sino que también se debe dar paso a medios múltiples, incluyendo el establecimiento de fondos de inversión chino-extranjeros y de compañías de gerencia chino-extranjera para la inversión, de modo que se incremente la entrada de capital extranjero al mercado chino. Debemos acelerar la apertura para que sirva de impulso al desarrollo de los mercados financieros y de capital.

III.  Sistema Financiero: Constante y seguro

-- China tiene la capacidad y las condiciones para reducir el índice de AI de sus instituciones financieras a un nivel bajo en poco tiempo

por DAI XIANGLONG

(El autor fue presidente del BPCh)

La industria financiera de China mantiene sus operaciones constantes y seguras, aunque con un alto cociente de AI. Los riesgos acumulados al paso de los años han sido contenidos y se están reduciendo gradualmente. China tiene la capacidad y las condiciones para reducir en breve y en gran medida el índice de AI de sus instituciones financieras.

Mi punto de vista se sustenta en las razones siguientes: La economía china ha mantenido un crecimiento rápido y sostenido; el valor del RMB sigue siendo estable; las reservas de divisas han seguido aumentando a un ritmo acelerado; los diversos índices de deuda externa están muy por debajo de los límites de alarma aceptados universalmente; la proporción de préstamos extendidos del sector público con respecto al PIB está por debajo de la línea de alarma internacional; el mercado de valores y la industria de seguros se desarrollan de una manera regulada; declina el nivel de AI de las instituciones financieras y el público tiene alta confianza en el desarrollo de la banca del país en medio de las reformas.

Por supuesto, la industria financiera china todavía hace frente a algunos problemas importantes que necesitan prontas soluciones. Por ejemplo, las empresas recaudaron 775.500 millones de yuanes en fondos de la bolsa entre 1992 y 2001, mientras que los préstamos que obtuvieron de las instituciones financieras aumentó en 8,6 billones de yuanes. La gran dependencia de las empresas con relación a los préstamos bancarios no ha cambiado, lo que puede dar lugar a nuevos riesgos financieros.

Para reducir al mínimo riesgos financieros, el Gobierno chino debe promover aún más la reforma financiera. Se precisa establecer un sistema financiero corporativo moderno para mejorar la competitividad internacional del sector bancario. Hay que acelerar las reformas integrales de los bancos comerciales estatales, de modo que se transformen en empresas financieras modernas con considerable competitividad internacional antes de 2006, fecha en la cual los bancos extranjeros tendrán igual tratamiento que sus contrapartes nacionales.

Además, resulta imprescindible mejorar aún más el mercado financiero. Se precisa enfatizar el desarrollo del mercado de capital, para mejorar la eficacia de la utilización del capital no gubernamental. Otro tanto se impone en la supervisión y la regulación financieras, de modo que se eviten y atenúen los riesgos financieros, se salvaguarden los intereses de los ahorristas, inversionistas y contribuyentes, y se mantenga la seguridad financiera del Estado. Se debe mejorar el sistema regulador extendiendo las leyes y regulaciones y consolidando los medios reguladores.

China emprenderá nuevas mejoras en las políticas de apertura del sistema financiero. A la par que impulsa la inversión directa extranjera y controla la escala de la deuda externa, el país tomará medidas prudentes en la apertura de la inversión de cartera. Tomará asimismo medidas para perfeccionar el sistema regulado de cambio flotante del RMB, basándose en factores de oferta y demanda de mercado. Se mejorará el mecanismo de la formación de cambio del RMB partiendo de la premisa de mantener la estabilidad del cambio.

La paridad de poder adquisitivo y el volumen de las reservas en moneda extranjera afectan de manera notable los cambios de moneda. Sin embargo, la tasa de cambio es determinada en gran medida por los fundamentos económicos, el sistema financiero, el sistema de administración de divisas y la oferta y demanda del mercado de moneda extranjera. El RMB se depreció dos veces frente al dólar estadounidense entre 1986-94, mientras que su cambio nominal con el dólar aumentó en 5% de 1994 a 2002, manteniendo su tasa real de un 40% más alta. Esto indica que el RMB se ha fortalecido y ha alcanzado una tasa de cambio estable.