Falacias sobre el crecimiento de China
-- En los últimos años se han puesto en boga una serie de teorías que suelen vincular el crecimiento económico de China con todo tipo de circunstancias negativas.. Todas estas falacias, empero, pasan por alto ciertas realidades.
Por Wu Ming
China es un gran país en desarrollo, con bajo nivel de recursos per cápita y un punto de partida desventajoso para el desarrollo económico. Debido a su vasto territorio y gran población, la reforma y apertura de China han tropezado inevitablemente con toda suerte de problemas en las últimas dos décadas. En vez de negarlos, China toma medidas activas para resolverlos. Al mismo tiempo, acepta de buen talante las críticas bien intencionadas y las sugerencias constructivas, pero jamás comulgará con las exageraciones malévolas sobre la gravedad de la situación.
Teoría de la amenaza china
Fuente
de la especulación de algunas personas ante el rápido crecimiento económico
de China, la teoría de la amenaza china indica que China se convertirá
en un país expansionista, afirmó el Vice Primer Ministro Qian Qichen.
Desde este punto de vista, el mundo quedará sumido en el caos con el robustecimiento
de China. Resulta completamente insostenible comparar los que hicieron los países
imperialistas occidentales en los siglos XVIII, XIX y XX con el proceder de
la China actual, y sostener que China se expandirá y amenazará a sus vecinos
con un fuerte poderío nacional.
Algunos países alcanzaron la etapa de expansión exterior como resultado del rápido crecimiento económico, pero es ilógico decir que todos los países grandes harán lo mismo durante el curso del crecimiento económico acelerado.
El alto crecimiento económico no conducirá automáticamente a la expansión, enfatizó Qian.
Primero, no todas las expansiones exteriores son causadas por el rápido crecimiento económico. Algunos países, con un limitado desarrollo económico e industrial y con fuerzas productivas comparativamente atrasadas, demostraron gran ambición expansionista. Los países acosados por crisis económicas son los que más probabilidades tienen de lanzarse por el camino del expansionismo imperialista.
Segundo, el rápido crecimiento económico no conduce necesariamente a la expansión. Vincular el rápido crecimiento económico a la expansión exterior como fenómeno de causa-efecto puede conducir a un punto de vista unilateral o extremista, manifestó Qian.
En realidad, después de aplicar la política de reforma y apertura en las postrimerías de los años 70, China imprimió un fuerte impulso al desarrollo de los países vecinos con su propio crecimiento económico. Especialmente después de la crisis financiera de Asia en 1997, el Gobierno chino actuó de manera responsable para ayudar los países afectados a reavivar sus economías.
Al referirse al papel constructivo de China en facilitar el desarrollo económico regional y global, el Vice Primer Ministro Qian recurrió a una vívida metáfora: La prosperidad de China, en lugar de arrebatarle el tazón de arroz a los vecinos, enriqueció su cocina, lo cual es beneficioso para ellos.
Long Yongtu, vice ministro de Comercio Exterior y Cooperación Económica, también enfatizó que una economía abierta, no importa cuán vigorosa y rápidamente se desarrolle, no constituirá una amenaza, sino que proporcionará una fuerte garantía a la paz y el desarrollo mundiales con su creciente apertura y poderío.
Falacias sobre el derrumbe chino y estadísticas oficiales infladas
Algunos estudiosos occidentales han escrito libros cuestionando la confiabilidad de la prosperidad económica china. También varios de los principales medios informativos occidentales especularon al respecto, diciendo que la prosperidad china es falsa, y que sólo se sustenta sobre estadísticas oficiales infladas y poco confiables sobre la tasa de crecimiento del PIB. Han declarado que el ambiente de inversión del país no es tan bueno como se pinta. Algunos incluso predicen que la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC), al igual que al abrir la caja de Pandora, causará el colapso del sistema económico de China.
En
2000, el profesor Thomas G. Rawski, de la Universidad de Pittsburgh publicó
un artículo, titulado ¿Qué ha ocurrido con las estadísticas del PIB de China?,
en el cual cuestiona la autenticidad de las estadísticas chinas. El experto
estudió los datos económicos publicados por varias provincias, regiones autónomas
y municipios de China, y descubrió que no se corresponden con los publicados
por el Buró Estatal de Estadística, máxima autoridad del país en ese apartado.
Los puntos de vista de Rawski, quien afirma que el crecimiento económico de China es falso y que su economía está a punto de colapsar, se convirtieron pronto en tema obligado para los principales medios informativos de Occidente, pues les venían de perillas para calzar sus propios argumentos sobre el fracaso o la amenaza de China.
En su libro publicado en 2002 El Sueño Chino, Joe Studwell, fundador y editor de la publicación trimestral Economía China, dijo que el edificio de la economía china se asienta sobre arena. Predijo una crisis política y económica de gran escala en China y advirtió a los inversionistas no tirar cientos de millones de dólares en este hoyo sin fondo.
Un informe de investigación de Credit Lyonnais Securities Asia estimó que la proporción de la deuda pública de China con respecto al PIB fue en realidad de 139% en 2000, comparado con el porcentaje de 23% publicado oficialmente. Si esta situación no se revierte, China sufriría una crisis financiera. E incluso declaró que no vale la pena malgastar papeles en escribir los datos que muestran el rápido crecimiento económico de China.
En respuesta a los rumores de ultramar, Qiu Xiaohua, director del Buró Estatal de Estadística, comentó que la conclusión incorrecta de Rawski es el resultado de su visión superficial. Dedicarse a generar alharaca para imponer los puntos de vista propios con segundas intenciones, no tiene nada que ver con el debate académico.
En todo el mundo, las estadísticas del PIB no son cien por cien correctas, Xu Xianchun, director del Departamento de Contabilidad Económica bajo el Buró Estatal de Estadística, sostuvo que las estadísticas actuales del PIB reflejan básicamente la situación objetiva del desarrollo económico.
En realidad, la autenticidad de las estadísticas oficiales de China nunca ha sido un problema para un análisis imparcial. Por ejemplo, el Banco Mundial citó directamente las estadísticas oficiales de China en sus informes de análisis en 1980. A principios de los años 90, sin embargo, dudaba sobre la veracidad de las estadísticas chinas y las reajustó conscientemente. Esto se debe a que el sistema de contabilidad chino no se ajustó a las prácticas internacionales en aquel tiempo. Tras el continuo mejoramiento del país en este terreno, el Banco Mundial dejó de ajustar las estadísticas chinas en la postrimería de los años 90 y recuperó la práctica de citarlas directamente en sus publicaciones.
Fan Gang, célebre economista chino, dijo que el Banco Mundial hizo un minucioso estudio sobre el sistema de contabilidad chino en 1998, el cual demostró que la tasa de error de cálculo del crecimiento del PIB del país fue solamente de 1%. Sin embargo, Fan dijo que este resultado nunca ha sido publicado por los medios de Occidente.
Fan sostiene que los errores en la estadística son comunes en los países en desarrollo, y su impacto sobre las condiciones reales de la economía debe examinarse desde una perspectiva integral. Añadió que aunque el actual debate sobre la veracidad de las estadísticas económicas de China se concentra principalmente en los datos locales inflados, es cierto que algunas localidades, especialmente las áreas desarrolladas y las empresas privadas prefieren subestimar sus logros.
Muchas estadísticas, tales como el volumen de importación y exportación, inversiones extranjeras, balanza del pago internacional y depósitos de los residentes, quedan exentos por completo de falsedades, indicó Fan. Los depósitos de los residentes aumentan a razón del 10% año tras año. ¿De dónde provienen estos dineros? Probablemente esto indica que se subestima el crecimiento de los ingresos de los residentes chinos. Si nadie quiere aceptar las estadísticas oficiales del PIB, pueden alcanzar su propia conclusión sobre la base de estos indicadores indiscutibles.
Falacia de la amenaza hecha en China
En su artículo titulado Cuando todo se hace China, publicado en la revista Business Week de Estados Unidos el 17 de junio, Jeffrey E. Garten, decano de la Escuela de Administración de Yale , apuntó que China es el mayor recipiente de inversiones foráneas del mundo, de las cuales obtuvo cada año 40.000 millones de dólares en las postrimerías de los años 90, y su entrada a la OMC implica un alza en este sentido.
Considerando esto, Garten citó a Goldman Sach para Asia, diciendo que China está convirtiéndose en una superpotencia manufacturera. Lo que le incomoda es la economía mundial se haga tan dependiente de la producción industrial de China, que quede vulnerable si se produce una interrupción del actual flujo de suministros a causa de la guerra, el terrorismo, la inestabilidad social o los desastres naturales.
China es un país en vías de desarrollo. En 1999, el valor agregado de su producción industrial sobrepasó los 9.000.000 millones de dólares. De ese total, el 5% corresponde a China, mientras Estados Unidos ocupa el 20% y Japón, el 15 %.
A pesar de su volumen del valor de producción industrial, los productos industriales de China son de limitada variedad y de baja calidad. Tomemos como ejemplo la producción de acero. La producción de acero de China lleva la delantera en el mundo, pero los productos son principalmente de baja categoría, dedicados a la producción de materiales de construcción. China necesita importar láminas de acero de alta categoría para la tecnología informática y la industria automovilística. En 2000, el país importó 9.700 millones de dólares de acero, mientras el volumen de exportación fue solamente de 4.000 millones. En 2001, 11 de sus empresas quedaron entre las 500 mayores empresas mundiales, pero ninguna era del sector manufacturero. A la vez, el 74% del valor de exportación de las 200 empresas de comercio exterior se logró mediante el método de comercio de procesamiento.
En este sentido, la mayoría de las grandes empresas de exportación son más bien talleres de ensamblaje para la fábrica mundial, y China está todavía muy lejos para ser una superpotencia manufacturera. Esta disparidad no puede superarse de la noche a la mañana.
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