| La
reforma de las empresas de propiedad estatal es la parte más difícil
de la reestructuración económica de China. Propuesta esta vez por
el gobierno, hará avances sustanciales e implantará un nuevo sistema
de administración de activos estatales cambiando la administración
por múltiples autoridades por la de una sola y caracterizado por los
derechos de propiedad claros.
Por
Li Zi
En
la presente Asamblea Popular Nacional (APN) y la Conferencia Consultiva
Política del Pueblo Chino (CCPPCh), algunos diputados a la APN
y miembros de la CCPPCh sostienen que la parte leona
de la reforma institucional del Consejo de Estado consiste en el
establecimiento de la Comisión de Supervisión y Administración
de Activos Estatales (CSAAE), el cual compone parte importante de
la reforma del sistema de administración de estos activos que el
Gobierno chino viene llevando a cabo aceleradamente.
La tarea de profundizar la reforma de este sistema
fue planteada en el XVI Congreso Nacional del Partido Comunista
de China (PCCh), convocado el 8 de noviembre pasado. Luego, la Conferencia
Central de Trabajo celebrada en enero de este año fijó la profundización
de la reforma del sistema de administración de las empresas estatales
y los activos estatales como la primera de las cuatro reformas
para 2003. Así que la reforma referida entró de inmediato en la
etapa de implementación.
De ahí se nota que la reforma de las empresas estatales,
con el establecimiento de la CSAAE como señal, hará avances importantes
en dos sentidos. Primero, el capital estatal se retirará gradualmente
de las ramas competitivas y el Estado conservará en sus manos tan
solo un pequeño número de ramas monopolistas que tienen gran influencia
en la economía nacional. Segundo, se romperá el sistema de administración
de activos estatales caracterizado por la propiedad del Estado
y la administración por niveles que ha sido aplicado durante
más de 20 años, y será reemplazado por el sistema caracterizado
por la propiedad del Estado y el derecho de propiedad por
niveles.
La CSAAE fusiona las funciones de los ministerios y comisiones
estatales anteriores encargados de la administración de las empresas
estatales, realizando de esta manera el sistema de administración
de activos estatales con la concordancia entre el derecho, la obligación
y la responsabilidad y con la integración de la administración de
los activos con la del personal y la de asuntos, y cambiando
la administración por múltiples autoridades por la
de una sola hasta el último eslabón. El que la CSAAE se proponga
ser el único departamento de administración de los activos estatales
de China estimados en más de 10.000.000 millones de yuanes, desarrollar
y manejar cientos e incluso miles de grandes sociedades y grupos
empresariales con capacidad competitiva en el plano internacional
y manipular la situación general de la economía nacional, marca
que la reforma de las empresas estatales del país, que ha recorrido
un proceso difícil y tortuoso durante cerca de 20 años, empieza
a acceder a una zona de aguas profundas.
La
reforma del sistema de administración de activos es ineludible
La reforma de las empresas estatales es la parte
más espinosa de la reestructuración económica de China. Ya en la
década del 80, estas empresas comenzaron a explorar diversas formas
de reforma, desde la gestión por contrata hasta el incremento de
la rentabilidad mediante la reducción del personal y desde la estructura
de gestión de las sociedades hasta la implantación del sistema empresarial
moderno, pero sin lograr resolver de raíz sus problemas. Cabe observar
que la reforma actual abarca una amplia esfera, cambios enormes
y niveles profundos y resolverá el problema de la entrada de los
aportadores de capital estatal en su debido lugar, un eslabón importante
que atañe a que si la reforma de las empresas estatales logra hacer
avances esenciales.
La
reforma concierne a los activos estatales en más de 10.000.000 millones
de yuanes y a las más de 100.000 empresas estatales. Hasta el cierre
de 2001, según estadísticas del Ministerio de Hacienda, el volumen
total de los activos estatales del país (valor neto y lo mismo abajo)
era de 10.931.640 millones de yuanes; de este monto, los activos
estatales de gestión sumaban 7.314.930 millones, el 66,9%, y los
no de gestión 3.616.710 millones, el 33,1%. Dichos activos están
distribuidos en las diversas localidades y ramas del país y en las
más de 170.000 empresas estatales. Además, la reforma del sistema
de su administración entraña también otros activos como los recursos
naturales, por lo cual trasciende del alcance de las estadísticas
del Ministerio de Hacienda. Obviamente, la reforma actual se peculiariza
por su amplia esfera y una gran cantidad de trabajo.
El vigente sistema de administración de activos estatales
adolece de tres problemas. Primero, el Gobierno Central es el único
representante de los aportadores de capital en activos estatales,
mientras que los diversos departamentos ejercen por separado la
función del aportador de capital. Esto significa que la Comisión
Estatal de Planificación para el Desarrollo se encarga de la constitución
de los proyectos, la Comisión de Economía y Comercio responde de
la operación cotidiana, los departamentos de trabajo y seguridad
social se ocupan del trabajo y los salarios, el Ministerio de Hacienda
se responsabiliza por el registro y la disposición de los activos,
y los departamentos de organización y personal y la Comisión de
Trabajo de las Grandes Empresas nombran y destituyen a los gestores.
Por lo tanto, les resulta difícil desempeñar de manera eficaz la
función del aportador de capital por todos los activos estatales
y asumir por completo la responsabilidad por los mismos. Segundo,
es bastante común el fenómeno de ausencia del propietario en las
empresas estatales. Tercero, persiste la falta de separación entre
la atribución gubernamental y la función empresarial en algunas
localidades, donde el gobierno sigue interviniendo en las actividades
de producción y gestión de las empresas estatales, de modo que éstas
no pueden gestionarse por sí mismas y responder de sus propias ganancias
y pérdidas como es debido. Por ende, es indispensable reformar el
vigente sistema de administración de activos estatales y perfeccionar
los mecanismos de su administración, supervisión y operación.
La
reforma cubre un alcance amplio, cambios grandes y niveles profundos
La reforma actual difiere considerablemente de las
anteriores en lo que a sistema se refiere. De acuerdo con las exigencias
del informe presentado ante el XVI Congreso del PCCh, bajo la premisa
de persistir en la propiedad del Estado, la reforma del sistema
de administración de activos estatales deberá desplegar plenamente
la iniciativa tanto de las autoridades centrales como de las locales.
Al Estado le incumbe elaborar leyes y reglamentos y establecer un
sistema a tal efecto, en el cual el Gobierno Central y los gobiernos
locales, en representación del Estado por separado, cumplan con
la atribución del aportador de capital y gocen de los derechos e
intereses del propietario, y los derechos y las obligaciones concuerden
con las responsabilidades, y la administración de activos se integre
con la del personal y la de asuntos. En el Gobierno Central y en
dos niveles de gobierno locales, o sea, el de provincia y el de
municipio (prefectura), se instituirán organismos de administración
de activos estatales. Una reforma así implica cambios importantes
en tres ámbitos.
En primer término, anteriormente se practicaba el
sistema de propiedad unificada del Estado y administración por niveles,
en el cual el Consejo de Estado ejercía en nombre del Estado la
función del propietario de los activos estatales. En cambio, bajo
el nuevo sistema la propiedad pertenece al Estado, corresponde al
Gobierno Central y los gobiernos locales, en representación del
Estado por separado, cumplir la función del aportador de capital
y gozar de los derechos e intereses del propietario, y los derechos
y las obligaciones concuerdan con las responsabilidades. Esto hará
posible poner en pleno juego la iniciativa tanto de las autoridades
centrales como de las locales y será favorable para hacer claros
los derechos de propiedad para las empresas, configurándose en consecuencia
los sujetos de inversión diversificados y una estructura de gestión
reglamentada con personas jurídicas.
En segundo término, bajo el sistema de separación de la administración
de activos con respecto a la del personal y la de asuntos practicado
durante largos años solía ocurrir que varios departamentos alegaban
al mismo tiempo ser representantes del propietario y dictaban órdenes
a las empresas, pero que tan pronto surgían problemas, echaban la
culpa unos a otros y nadie asumía la responsabilidad. En contraste,
bajo el nuevo sistema se practican la integración de la administración
de activos con la del personal y la de asuntos y el equilibrio de
los derechos y las obligaciones con respecto a la responsabilidad,
lo cual es favorable para mantener y aumentar el valor de los activos
estatales. Este punto es muy importante. Pues, en lo sucesivo si
suceden problemas en la administración de estos activos, incluyendo
las pérdidas graves de los mismos, será posible encontrar un organismo
de responsabilidad final, lo que es favorable para la creación de
un mecanismo de incentivo y restricción.
En tercer término, se ha planteado la esfera de los activos en
la que el Gobierno Central y los gobiernos locales, en representación
del Estado, cumplen con su responsabilidad en condición de aportador
de capital. Es decir que corresponde al Gobierno Central cumplir,
en representación del Estado, su responsabilidad en condición de
aportador de capital con respecto a las empresas estatales grandes,
las infraestructuras y los recursos naturales importantes que atañen
a la arteria vital de la economía nacional y a la seguridad del
Estado, y corresponde a los gobiernos locales hacer igual con respecto
a los demás activos estatales.
Por consiguiente, es de afirmar que esta reforma
producirá cambios considerables en el sistema de administración
de activos estatales.
La reforma actual se realizará en niveles profundos.
Se dedica a poner en claro los derechos de propiedad y concierne
a los intereses del Gobierno Central y de los dos niveles de gobierno
locales, o sea, los de provincia y los de municipio (prefectura),
y a los intereses de las empresas estatales y sus trabajadores.
En fin, es un reajuste y mejoramiento de las relaciones de interés
entre muchas partes.
Problemas
pendientes de un estudio más profundo
El proyecto de institución de los organismos de la
CSAAE, ya dado por sentado, puede describirse como un paso firme
que adelanta la reforma del sistema de administración de activos
estatales hacia el nivel de operación. Pero viendo desde otro ángulo,
se trata tan sólo del primer paso. Es así porque luego de la institución
de los organismos, siguen subsistiendo muchos problemas reales que
precisan de ordenamiento y solución. Por ejemplo: ¿Cómo funcionará
después de todo el nuevo sistema de administración de activos? ¿Cuántas
empresas estatales podrá el Estado manejar efectivamente? ¿Cuáles
deberán ser los objetivos principales de estas empresas? ¿Cuáles
serán las características de los organismos de administración de
los activos estatales?
En un informe reciente, Zhang Wenkui, subdirector
del Instituto de Empresas subordinado al Centro de Investigación
del Desarrollo del Consejo de Estado, señaló que para la reforma
del referido sistema hay al menos los siguientes problemas que son
ineludibles. Primero, una gran cantidad de empresas estatales y
un enorme volumen total de los activos estatales. Decidir racionalmente
las relaciones de propiedad de los activos estatales entre el Gobierno
Central y los gobiernos locales es un problema básico que atañe
al sistema de su administración. Segundo, la CSAAE aparecerá como
el nuevo patrón. Pero ¿cómo será posible que este cambio
de administración no lleve las empresas a la muerte?
Una vez que entren en su lugar en las empresas estatales, los propietarios
deberán asegurar la autonomía de gestión de éstas y asegurar que
los bienes de las sociedades con personería jurídica formadas por
la diversificación de los sujetos de inversión no sufran injerencias
arbitrarias y daños por ellas causadas. En especial es imperativo
prevenir que algunos gobiernos locales, luego de ser autorizados
para ejercer en representación del Estado la función de aportador
de capital con respecto a los activos estatales, intensifiquen la
intervención en las empresas, y que de este modo aparezca una nueva
falta de separación entre la atribución gubernamental y la función
empresarial. La corrección de la ausencia del propietario en las
empresas estatales no deberá pasar a otro extremo, privándolas de
vigor. Hay que prestar atención a este problema en el proceso de
la reforma. Tercero, la forma en la que los organismos encargados
de los activos estatales administran las empresas. Esto concierne
a que si es necesario establecer sociedades de nivel intermedio
y a que cómo debe ser la operación de éstas.
El economista Zhang Zuoyuan, quien trabaja de investigador
en el Instituto de Economía subordinado a la Academia de Ciencias
Sociales de China y fue responsable del grupo de asuntos económicos
del equipo de redacción del informe del XVI Congreso del PCCh, es
uno de los principales diseñadores de la reforma del sistema de
administración de activos estatales. Para reglamentar esta reforma
y hacerla marchar en forma reglamentada y ordenada, dijo Zhang,
se impone elaborar lo más pronto posible la Ley de Activos Estatales.
Según se conoce, el Consejo de Estado viene elaborando una disposición
destinada a reglamentar la administración de estos activos. Es de
prever que la construcción del nuevo sistema será distinta del modo
anterior de pasar el río tanteando las piedras en el agua
y, en su lugar, se realizará de arriba abajo y en forma ordenada
con sujeción a la ley.
Material de fondo:
A finales de 1988, el Gobierno Central implantó el
sistema de administración de activos estatales y el Consejo d Estado
estableció la Administración Estatal de Activos Estatales (AEAE).
Por entonces, la política pertinente consistía en la propiedad
del Estado y la administración por niveles. Simultáneamente,
se constituyeron administraciones de activos estatales y sociedades
de gestión y administración de estos activos con carácter de gestores
en las localidades. Luego, durante la reforma institucional del
gobierno realizada en marzo de 1998 fue suprimida la AEAE y se hizo
lo mismo con las administraciones y las sociedades locales referidas.
Hasta ese momento, la AEAE, que se limitaba por función a delimitar
y registrar los derechos de propiedad, valorar y confirmar los activos
y formular políticas relativas a la delimitación, valoración y transferencia
de los activos, no era el organismo de ejercicio de los derechos
del propietario en el verdadero sentido de la palabra.
Después de la supresión de la AEAE en 1998, el Consejo
de Estado permitió a las localidades explorar nuevos modos de administración
de activos estatales, así que las ciudades de Shanghai y Shenzhen
han conservado sus organismos pertinentes para la administración
y operación de activos estatales y han tenido grandes éxitos. Entretanto,
también ha llamado suma atención el cambio del sistema de administración
de activos estatales en las provincias de Liaoning y Jilin, que
son viejas bases industriales del país y donde están concentradas
muchas empresas estatales grandes. En ambas provincias siguen existiendo
sendos organismos de administración integral de activos estatales
aunque no se llaman así.
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