Huai’an, perla sobre el Gran Canal

--Reportaje sobre Huai’an, tierra natal de Zhou Enlai

El río Huaihe, que corre entre los ríos Amarillo y Yangtsé, sirve como línea divisoria de la zona húmeda subtropical y la zona semihúmeda templada, tal como lo describe esta frase: “Nueve grandes ríos corren a lo largo de China, y entre ellos el río Huaihe divide el sur y el norte”.

El río Huaihe nace de la montaña Tongbai en la provincia de Henan, atraviesa de este a oeste todo el territorio de Huai’an y entra en el lago Hongze en Huai’an, provincia de Jiangsu. Mientras el Gran Canal Beijing-Hangzhou, el mayor de su tipo en el mundo, atraviesa de norte a sur el territorio de Huai’an, haciendo de este lugar un nexo de transporte para la sal y los cereales en la antigüedad. En los períodos de gran prosperidad de la dinastía Ming (1368-1644) y la dinastía Qing (1644-1911), junto con Suzhou, Hangzhou y Yangzhou, se le consideró entre las cuatro mayores ciudades  sobre el Gran Canal. Con una historia de 2.200 años, Huai’an es una renombrada ciudad de gran tradición cultural.

El nombre de Huai’an significa aguas tranquilas del río Huaihe. Las  siniestras crecidas de antaño se tornan en aguas tranquilas que nutren una brillante civilización. Durante miles de años, el río Huaihe y el Gran Canal han sido testigos del nacimiento de varias generaciones, entre las cuales se destacaron Han Xin, gran estratega de la dinastía Han , Wu Chengen, autor de la novela clásica Peregrinación al Oeste, Guan Tianpei, Liang Hongyu, etc. En 1898, nació Zhou Enlai en este lugar, donde permaneció 12 años. Zhou fue el Primer Ministro al fundarse la Nueva China.

Una foto del Museo de Zhou Enlai me despertó intensos deseos de visitar este lugar. Frente al solemne edificio hay un gran lago y a su vera crecen las hierbas de color rojizo en la superficie del lago. Embargado por la emoción, visito otra vez Huai’an,  tras las huellas del gran hombre.

Brillante cultura del Gran Canal

Huai’an cuenta con una superficie de más de 10.000 kilómetros cuadrados y una población de 5,10 millones de habitantes. Tiene bajo su jurisdicción cuatro zonas urbanas: Qingpu, Qinghe, Huaiyin y Chuzhou y cuatro distritos: Lianshui, Hongze, Jinhu y Xuyi.  Por miles de años, el Gran Canal Beijing-Hangzhou nutrió al pueblo de ambos lados del canal y acogió la brillante cultura del Gran Canal. Huai’an es una llamativa perla sobre el canal.

Desde principios del siglo VII hasta mediados del siglo XX, el Gran Canal sirvió como la principal arteria de transporte fluvial del norte al sur de China. Yugou, el tramo más antiguo entre Huai’an y Yangzhou  fue construido por el rey del reino Wu hace 2.489 años. El monarca fundó la capital en Suzhou, conectando de manera preliminar la cultura del río Yangtsé y la del río Amarillo. En el período de la dinastía Ming y Qing, Huai’an se convirtió en un paso importante del transporte fluvial, ocupando una posición cada día más destacada en la cultura del Gran Canal.

Huai’an ha sido un importante vínculo de comunicación entre el norte y el sur desde la antigüedad. Ahora, se conectan o pasan por Huai’an la carretera entre Nanjing y Lianyungang, la autopista entre Nanjing y Xuzhou, la autopista entre Beijing y Shanghai, la carretera nacional entre Tongjiang, Heilongjiang, y Sanya, Hainan, y el ferrocarril entre Xinyi por el que pasa el ferrocarril entre Lanzhou y Lianyungang y Changxin, Zhejiang.

El transporte fluvial de cereales y sal por el Gran Canal a Beijing no fue reemplazado por el transporte terrestre hasta 1901. Después de la fundación de la Nueva China se dragó el Gran Canal y se formó una cadena de transporte fluvial entre el norte y el sur con los ríos Huaihe, Huaishu, Yanhe y el antiguo río Amarillo. El río Huaihe, que entra en el mar Amarillo, es la arteria de más fácil transporte fluvial. Bajo la estrategia de urbanización, Huai’an está desempeñando un papel importante como nexo de tráfico en el centro del norte de Jiangsu.

Hay muchos ríos con diques en el mundo, pero pocos lagos tienen diques. El lago Hongze, al sur de la ciudad de Huai’an, tiene un dique, porque el nivel del lecho es superior a muchas residencias y es el único lago suspendido en el mundo.

Hace más de 3.000 años, las inundaciones causadas por la arena que traía  el río Amarillo y el río Huaihe sumergieron por completo una próspera ciudad de Sizhou y las tumbas de la dinastía Ming. Después de la fundación de la Nueva China, el primer proyecto hidráulico definido por el Gobierno Central fue el reordenamiento del río Huaihe. Además de construir embalses en el curso superior del río Huaihe y realizar reforestaciones, se excavaron un canal para desviar las aguas del río Huaihe para que parte de las aguas entre directamente al mar, y se dragó la vía fluvial del río Huaihe hacia el río Yangtsé.

Los recursos culturales de Huai’an han promovido en gran medida las inversiones y el fomento de la comprensión mutua entre el pueblo chino y los pueblos de todo el mundo. Además, esta ciudad, que se enorgullece por ser cuna de Zhou Enlai, se ha convertido en uno de los lugares turísticos más concurridos de China. Los turistas que visitan Huai’an buscan conocer las famosas personalidades históricas.

Han Xin, fue un gran estratega que derrotó a las tropas de Xiang Yu, déspota del reino Chu del Oeste, cuando contaba con un número de soldados muy inferior a su enemigo, y ayudó a Liu Bang a fundar la dinastía Han (206 a.n.e.-220). La frontera Han y el río del reino Chu marcados en la tabla de ajedrez chino tienen el origen en esa batalla. Han Xin era muy pobre en su juventud y logró sobrevivir gracias a las limosnas ofrecidas por una mujer lavandera. También soportó humillaciones por ser pobre cuando un hombre le hizo arrastrarse bajo sus piernas. Luego de ayudar a Liu Bang a reunificar el territorio chino, Han Xin retornó a su tierra natal y construyó un templo para aquella mujer que lo salvó. Encontró a aquel hombre que le había ultrajado. Le perdonó su rudeza y lo colocó en una posición militar en consideración de su valentía. La modestia de Han Xin se granjeó el respeto del pueblo de su tierra natal. Hoy día, el Templo de la  Lavandera y el lugar donde fue ultrajado Han Xin son sitios de interés turístico.

Zhou Enlai fue el lugareño que mayores aportes hizo a China. La tierra natal de los antepasados de Zhou fue Shaoxing, en la provincia de Zhejiang, desde donde su abuelo trasladó la familia a Huai’an. Zhou Enlai nació el 5 de marzo de 1898, en el callejón Fuma, al lado del Pabellón Zhenhuai, de la zona Chuzhou. Zhou se granjeó el afecto del pueblo chino y los pueblos de todo el mundo con su integridad de comunista y su carisma. Se han construido un museo y una estatua de Zhou Enlai en Huai’an para perpetuar la memoria de este gran hombre.

Wu Cheng’en, autor de la Peregrinación al Oeste, famosa obra en la historia literaria de China, nació en el distrito Shanyang (hoy zona de Chuzhou) de la ciudad Huai’an. El Rey Mono, protagonista de esta leyenda, ha fascinado a muchos lectores de todo el mundo.

Liang Hongyu, heroína y esposa del mariscal Han Shizhong, de la dinastía Song del Sur (1127-1279), dirigió a las tropas de Song y derrotó a los hombres de Jin en la batalla de Huangtiandang.

Guan Tianpei, comandante en jefe de las tropas de la frontera en el sur de China, capital de la dinastía Qing, era oriundo de Huai’an. Sacrificó su vida en una batalla de la guerra del opio entre China y Gran Bretaña en 1841, a los 60 años de edad. El Templo de Guan Tianpei se encuentra en la zona de Chuzhou, donde se guardan los manuscritos de Lin Zexu, otro mariscal famoso en la lucha contra los invasores británicos.

Liu E, autor de Notas de Viaje de Un Anciano, también es huai’anés, y junto con otros renombrados personajes tales como Mei Cheng, Bao Zhao, Zhou Xinfang, Lang Jingshan y Li Gongpu, sobrevive en la memoria del pueblo de Huai’an.

En los años 70 del siglo pasado, las tumbas de la dinastía Ming, sumergidas durante cerca de 300 años, quedaron expuestas finalmente a la luz del sol. Por su parte, la ciudad de Sizhou, antaño bullicioso lugar lleno de carruajes, ha sido objeto de protección y explotación turística. El dique sobre el lago Hongze, el parque montañoso forestal estatal de Xuyi y los paisajes del templo Tieshan atraen a turistas de todas partes.

Huai’an es además cuna del arte culinario huaiyang, uno de las cuatro escuelas más famosas de China. Los numerosos manjares y comestibles de ese lugar gozan de prestigio tanto en el país como en el extranjero.

El Festival de Cultura Culinaria de Huaiyang se celebró en Huai’an en 2002 con el fin de dar a conocer al mundo los exquisitos platos de ese lugar.

Las zonas urbanas de Huai’an cubren una superficie de 75 kilómetros cuadrados, con una población de 730.000 habitantes. Seis ríos atraviesan la zona urbana y la calidad de aire y de aguas alcanzan los estándares de  segunda y tercera categoría estatales. Huai’an se ha convertido en una importante ciudad, con amplias superficies de aguas y áreas verdes. Las numerosas mansiones, museos, templos, tumbas y otros lugares históricos reflejan su profunda cultura.

Mejorar el ambiente para atraer más inversiones

“El mayor problema que enfrenta Huai’an es el insuficiente, incompleto y lento desarrollo”, afirmó Ding Jiemin, secretario del Comité Municipal del Partido Comunista de China, “debemos dar prioridad al desarrollo de la prosperidad de la ciudad y empeñarnos a fondo en este sentido, por encima de cualquier contratiempo. Huai’an debe acelerar el desarrollo, persistiendo en la calidad con pasos firmes, para construir de modo integral una sociedad modestamente acomodada para beneficio de 5 millones de habitantes. Ya planteamos que el crecimiento del PIB de Huai’an será de 12% para los tres años restantes del X Plan Quinquenal”.

Huai’an pertenece a una zona económicamente subdesarrollada en el oriente chino. Ding Jiemin sostiene que se precisan medidas urgentes  para construir una sociedad modestamente acomodada partiendo de un nivel bajo, enfrentar el desafío derivado de la entrada de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC) con una apertura subdesarrollada y alcanzar la informatización sin antes lograr la industrialización, además de profundizar la reforma de los diversos sectores bajo la creciente presión del desempleo. La innovación conduce a la prosperidad. La clave de la innovación reside en la ruptura de las reglas convencionales y la tradición para crear una atmósfera de pensamientos osados, que permitan la búsqueda más allá de las prácticas habituales, de modo que, dentro del marco de la ley y bajo conceptos científicos, los huai’aneses puedan conseguir cuanto se propongan.

 Con más de 20 años de reforma y apertura, Huai’an ya se ha convertido en una ciudad industrial emergente con sus pilares económicos situados en las plantas siderúrgica, mecánica, química, textil y tabacalera, a los cuales se suman proyectos biológicos, farmacológicos, de ahorro de energía,  protección ambiental, integración de mecánica y electrónica y nuevos materiales como industrias emergentes. El valor agregado de la industria ocupa el 40% del PIB de la ciudad. Los índices económicos combinados de algunas empresas importantes, como el Grupo Siderúrgico de Huai’an, el Grupo Petroquímico de Qingjiang y la Fábrica de Cigarrillos de Huai’yin se clasifican en la primera fila nacional. Algunos productos de marca prestigiosa como los cigarrillos,  el acero especial, los motores eléctricos especiales, los neumáticos y calefones, tienen buena venta tanto en el país como en el extranjero. Además, Huai’an cuenta con abundantes recursos minerales como gemas de sal, salitre, etc. que tienen un alto valor de explotación.

“La atracción de la inversión foránea es la prioridad para acelerar el desarrollo económico de Huai’an”, manifestó Ding Jiemin.

Huai’an está sumándose a la globalización económica y sus productos se exportan a más de 100 países y regiones del mundo. Más de 20 firmas extranjeras han invertido en Huai’an, donde la inversión de una firma de neumáticos de la República de Corea llega a 172 millones de dólares. Huai’an ha establecido relaciones de hermandad con ciudades de Francia, Rusia, Estados Unidos, la República de Corea, Italia y Japón. Ha establecido 8 zonas de desarrollo económico con instalaciones aduanales completas, inspección de calidad y cuarentena, administración de divisas, servicios de asuntos relacionados con el exterior y verificación de proyectos.

La atracción de las inversiones requiere de un buen ambiente intangible, que depende del cambio de mentalidad de los huai’aneses, quienes deben combinar la cultura tradicional con la modernización y la globalización. Ahora la municipalidad está centrando los esfuerzos en la rectificación de la actitud de servicio de los departamentos gubernamentales concernientes con vistas a atraer las inversiones foráneas, abogando por un tratamiento sincero y cortés con los inversionistas extranjeros y otorgando importancia a los compromisos y la confiabilidad.

En 2002 el PIB de Huai’an llegó a 37.500 millones de yuanes, para un aumento de 11,6%. Los ingresos fiscales alcanzaron 4.300 millones de yuanes, para un aumento del 22%, los ingresos disponibles per cápita de los residentes urbanos fueron de 7.157 yuanes y los ingresos netos per cápita de los campesinos fueron de 3.365 yuanes, con un margen de aumento superior al del nivel promedio nacional. La educación, la ciencia, la tecnología, la cultura y la sanidad pública lograron un desarrollo sin precedentes.

Huai’an sigue siendo una tierra abundante en peces y arroz. La producción de verduras, aves domésticas, productos acuáticos, frutas y cerdos aumentó en gran medida. Huai’an es una importantes base productora de cereales y ganado, así como huevos y raíces de loto, con una superficie de tierras cultivables de 400.000 hectáreas y 20.000 hectáreas de superficie de agua libre de contaminación. Durante el IX Plan Quinquenal, los ingresos netos per cápita de los campesinos se incrementaron en 11,2%, ubicándose en el primer lugar en la provincia de Jiangsu.

Los exquisitos manjares de Huai’an y sus hermosos paisajes están a disposición del visitante, que es bienvenido a esta perla sobre el Gran Canal, en espera de que el mismo se adentre en su civilización moderna como saludo a un futuro promisorio.